martes, 17 de marzo de 2009

Religión y Magia. Las Cosmogonías y la Historia.




Las Cosmogonías y la Historia.

Podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos que los pobladores del Mundo Conocido son profundamente espirituales, independientemente de su raza, religión o cultura. De entre ellos casi el 90% cree firmemente en los Dioses, o en sus Dioses, sería más preciso decir. Es por tanto lícito afirmar que el peso de las distintas cosmogonías y sus respectivas deidades en la historia y en la vida cotidiana de los seres que pueblan este universo, es más que relevante.

El peso de la religión y de la preeminencia de sus distintas deidades ha sido un baremo para medir la importancia y hegemonía de las culturas reinantes en cada periodo histórico. Cada raza y cultura ha entendido a sus dioses propios (y a los de las razas y culturas distintas a la suya) de una determinada manera y ésta visión no siempre ha sido unánime. La imagen, atributos y características de estos dioses ha cambiado con en transcurrir de los siglos a medida que el panorama cultural y político del orbe ha ido cambiando a su vez.

No obstante, parece haber una tradición común, ancestral, y que actualmente todas las culturas y razas comparten en mayor o menor medida. Esta tradición habla de que todos los dioses provienen de las Fuerzas Siamesas, dos hermanas antagónicas que al separase una de la otra dieron lugar a los distintos Dioses y a la épica lucha entre ellos en el contexto de la cual fueron creadas las distintas razas, que cobrarían su protagonismo histórico acabada aquella y retirados los dioses del escenario mundano, entendiendo terminada su implicación en él y saldadas sus cuentas.

La fosilización de esa Tradición, ampliada, matizada y añadida en el tiempo, se recoge en un ancestral texto que presenta múltiples controversias. Hablamos de la Vieja Letanía de la Flor de Jade, a la que dedicamos unas líneas propias.

De esta base, llamémosle tradicional, han ido surgiendo las diversas adaptaciones e interpretaciones cosmogónicas que inevitablemente encuentran en esta base su raíz común.

Con todo, las diversas concepciones de los dioses ha sufrido innumerables modificaciones, y adaptaciones según fuese hegemónica en la historia una cultura y/o raza u otra.

De este modo debemos tener en cuenta que el Imperio Elfo dotaría a la visión divina no solo de basamentos, sino incluso de cuerpo, que posteriormente con su decadencia y caída serviría al fortalecido mundo humano para configurar en sus grandes aspectos la actual visión cosmogónica vigente hoy día.

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