viernes, 17 de octubre de 2008

FUENTES ESCRITAS TRASCENDENTALES. Los Enigmas de Arckannoreth




Los Enigmas de Arckannoreth.

"-Aquí está- anunció con el dedo de nuevo enfundado en el cuero negro de su guante señalando un fragmento en el escrito- “Tiempos de guerra vendrán; sones de batalla... Largas horas, días de coraje, eterna la Noche. Momentos de encuentros, vendrán; espadas sin vainas... Una hirviente, como la hoja del acero en la forja; un millar, sedientas de sangre... Una docena con la luz de la esperanza y una más... de los Hombres.- Ishmant escuchaba con atención el fragmento que ya conocía, en la sonora voz de su amigo; la cual lo cargaba aún más de hechizo y grandiosidad. A la vez refrescaba su memoria buscando la continuación, tratando de evocar los siguientes versos; sin duda perdidos en su recuerdo. -”Desde más allá, ha de llegar. Desde más allá del recuerdo y del olvido... desde más allá, vendrá; junto a los Dioses y de los Dioses... Alza la sangre que le da nombre y ruge al cielo el Advenido: ¡Vhärs Alehá üth wêlla aloe!”- Los labios de Ishmant repitieron sin voz la última frase; Ahora recordaba a la perfección el extracto seleccionado.
- Cuarto cántico, Salmo segundo- concluyó el narrador cerrando de un golpe la vieja y gruesa encuadernación. El guerrero salió del éxtasis de sus meditaciones... El libro se trataba de El Encuentro, primero de los tres enigmas de un antiguo pensador elfo. El carácter un tanto envuelto en la leyenda y en lo profético de su autor, hacían que el texto cobrase una dimensión particular.
-Arckannoreth.- concluyó Ishmant. Rexor hilaba bien... estaba cerca... ¿encontraría la verdadera relación? Habría de dejarle continuar.... -¿Crees que está relacionado?- Rexor le miró directamente a los ojos
."


Flor de Jade, Vol I, El Enviado.

Vhärs Alehá. Evento 4º




Nos encontramos en el apogeo del Imperio Élfico cuando un personaje envuelto en la leyenda y el misterio, el sabio Vyldgünd de Arckannoreth escribiría quizá el volumen decisivo y más importante de toda esta trama: sus Enigmas. Arckannoreth, que según parece sí tuvo a su disposición al menos parte de los originales de la Letanía, creyó ver en ellos no sólo un relato cosmogónico sino una advertencia profética. El sabio elfo pensó que en los viejos textos se urdía una secreta profecía y advirtió que preveían un retorno de la Sombra.

Hay que advertir que Arckannoreth escribió en un momento histórico en el que la hegemonía y el dominio de la cultura elfa se pensaba incontestable y se extendía a todo lo conocido. Por lo tanto no es difícil entender que sus textos están escritos por un elfo para elfos e interpretó las líneas de la vieja Letanía en esta misma clave.

Augurando un futuro en el que la Sombra regresaría redactó tres volúmenes proféticos (estos sí, en la Flor de Jade no existían a priori elementos marcadamente proféticos, él sería el único que lo entendería de esta modo.) Según los estudiosos de su figura, para él habría una serie de indicios que auguraban la inminencia del regreso de la Sombra del mismo modo que los Dioses proveerían al mundo de un adalid, de un Mesías, de un Enviado, encarnado para él en el séptimo de los Vhärst (una especie de arcángeles) del dios guerrero élfico por antonomasia Misal, el Caballero. En concreto bajo la forma del Vhärst Alehá (una especie de ángel exterminador). Sin embargo, y quizá condicionado por la propia Letanía que era su fuente, seguía haciendo de los Humanos una pieza clave en el conflicto otorgándoles a ellos de nuevo la capacidad de desterrar y conjurar el peligro, armados nuevamente con la mítica Flor de Jade.

Estos tres Enigmas serían El Encuentro donde determinaba las claves para reconocer ese Apocalipsis y la llegada del Enviado divino, La Senda; en el que abundaría sobre las claves para encarar la nueva amenaza, su desarrollo, y por último De lo Oscuro, que establece los resortes necesarios para la definitiva derrota de la Sombra. Secuenciación que se complementaría con una subdivisión interna en cinco libros (Dos el primer enigma, Dos en el segundo y un único volumen que supone el tercero.) que yo respeto en la organización de esta saga.

Esta obra, al contrario que la vieja Letanía de la que todo el mundo ha oído hablar, quedaría siempre como un volumen circunscrito al círculo de eruditos, los cuales, ya por su temática, ya por su fondo se apresuraron pronto a despreciar y ridiculizar.


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