martes, 21 de octubre de 2008

PROTAGONISTAS DE LA FLOR DE JADE. Los Humanos: El Cronista.



El Cronista.

“No... por más que lo pienso... creo que nunca hallamos respuesta a esa pregunta tan sencilla ¿Qué nos trajo allí? ¿Qué nos arrancó de nuestra rutina tan bien medida, tan ajustada a nuestra verdad... y nos lanzó a aquel mundo hostil, salvaje y extrañamente bello a un tiempo?
Preguntarse el por qué resultaba más sencillo...
Quizá, al final, después de todo, las leyendas fuesen ciertas y simplemente acabásemos allí porque así había de ser... porque existen fuerzas en el universo mucho más poderosas, demasiado complejas para nuestros análisis, que se ajustan por sí mismas y se definen a través de nuestros actos, pero que no podemos controlar... quizá simplemente debíamos estar allí, hoy no puedo verlo de otra manera. Nuestra historia tuvo ese incierto comienzo... la misma duda que comprime a quien encuentra un camino solitario y decide emprender la marcha, sin guía, sin ruta, sin meta....
¿Cómo llegamos a ese primer punto? ¿cómo alcanzamos el primer peldaño de aquella escalera que nos condujo a una ascensión interminable hasta a nosotros mismos? ...sólo dudas... sólo conjeturas.... pero creédme... hoy sé que fui yo... quien los trajo a todos...
Sólo que... aún queda mucho para que esa respuesta pueda significar algo para vosotros... “

Flor de Jade. Vol. 1 El Enviado. Evento 3º.


Nunca aparece su nombre real. El Cronista es un muchacho de 15 años, jugador de rol, cuya descripción física es intrascendental en la narración. Sin duda, es un trasunto del propio autor y una personalización del lector mismo.
Es un joven adolescente, inquieto, algo inocente, imaginativo y soñador, con un interesante mundo interior y una personalidad aún por forjar y completar, por eso es muy receptivo con la realidad. Como buen observador, es reservado y escasamente participativo, prefiriendo siempre mantenerse en un segundo y discreto plano. El Cronista es, en fin, la implicación en cierta medida del propio autor en la historia así convirtiéndose en narrador y protagonista a un mismo tiempo. Es sus ojos, es quien recibe y tamiza el mundo para después explicarlo, devolverlo matizado y reconstruido. La función de Cronista, que no de narrador, le llegará casi como algo involuntario, algo que se irá gestando durante la saga y que habrá que esperar a próximos volúmenes para que se efectúe en realidad; como consecuencia también de su propio crecimiento personal. El Cronista, en fin; simboliza a cualquiera, son los ojos del propio lector, es anónimo y somos todos.
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