martes, 21 de octubre de 2008

PROTAGONISTAS DE LA FLOR DE JADE. Allwënn, el ‘Murâhäshii


“Allwënn era un combatiente ciego... nunca pensaba en el lance del adversario; poco le importaba el daño que pudiera recibir de la estocada enemiga... únicamente en los golpes que salían de su propia mano... en la sangre que haría derramar y en las heridas que su espada dentada abriría en la piel de su presa... por esta razón y no otra, lo que hasta unos brevísimos instantes sólo era un semielfo sorprendido por un flanco... un adversario frágil, desorientado, sin preparar... lo que hasta hacía unos segundos resultaba un objetivo certero; se había revuelto sobre sí lanzando una ciega y dura estocada al cuerpo que le agredía.”

Flor de Jade. Vol. 1 El Enviado. Evento 14º.


Allwënn de ‘Tuh’ Aasâk y Sannshary, El Murâhäshii. Le llaman así en recuerdo de una ancestral casta de guerreros elfos (mentores de los Neffarai) que manejaban un tipo de espada ancestral de difícil dominio, la Murâhäsha. Su apodo hace referencia a tanto a su excepcional dominio de la espada como a su visceral temperamento en la batalla. Decían de los Murâhäshii que siempre se tomaban cada batalla como si fuese la última.

Allwënn es un híbrido entre un enano Tuhsêk y una elfa Ürull. De hecho es el único híbrido entre estas dos razas que se conozca. Tiene 82 años en el momento de la narración. Para la edad élfica es aún joven (aproximadamente unos 27-30 años en términos humanos)

Allwënn mezcla sus genes élficos y enanos. En su apariencia, aunque son los rasgos élficos los dominantes, solo matizados por algunos caracteres propios de su estirpe paterna. Es un elfo de menor estatura (1’70 m. aprox.) y buena densidad muscular. En su rostro, bello como el de cualquier elfo, se distinguen rasgos más marcados que le proporcionan una apariencia más varonil alejándolo de esa belleza adolescente ambigua característica de los elfos. También le crece la barba, ausente en todos los elfos. Sus ojos verdes intensos poseen una mirada turbadora. Y en su torso en particular y sus miembros en general, cuajados de señales y tatuajes aparece el característico vello enano, también ausente en los cuerpos élficos.



Nació en los bosques del Sannshary donde se crió con Gharin, el semielfo, y trabaría con él una amistad que ya no se rompería. Repudiado por el clan por su condición de mestizo no aguardó a cumplir la mayoría de edad y por lo tanto, a agotar el tiempo legal en el que el clan debía hacerse responsable de él. No esperó al día de su expulsión y se fugó con su amigo antes. Desde entonces se buscarían la vida como ladrones y soldados de fortuna hasta que se tropezaron con Rexor.

La personalidad de Allwënn es quizá la más sugerente y llamativa de todos los personajes de esta saga y materialmente imposible de condensar en una breves líneas. Enano de corazón; se siente, se expresa y responde como un enano, pero se halla prisionero en el cuerpo de un elfo, que detesta. Su alma noble, se ve aderezada por una personalidad arrolladora, vehemente y visceral, propia de sus genes enanos. Es un guerrero leal y firme, con unos valores de lealtad y capacidad de sufrimiento dignos de elogio. Su humor cambiante es habitualmente bronco y duro con arrebatos de violencia. Allwënn sabe que es un guerrero sin parangón, que lucha con bestialidad y temeridad. Sabe que en batalla es un adversario temible y no esconde esas virtudes. Es un guerrero que desprecia a su enemigo, que juega con él y tiene tantas victorias en su veterana vida de pendenciero que es conciente de que existen pocos capaces de ponerle en un buen aprieto. Su ímpetu le lleva en ocasiones a la temeridad y siempre huye hacia delante. Esta fuerza incontrolada, esta tendencia casi suicida se explica por dos razones. Primero por la certeza de saberse contagiado de la enfermedad del Rasgo. Ésta se ha revelado en su cuerpo con la capacidad de regenerar sus heridas como lo haría la sangre de un troll, por lo que es consciente que debe sufrir una herida letal para caer en batalla y eso le proporciona aún más seguridad en sus afamadas artes de combate. La segunda es porque instintivamente busca la muerte. La pérdida de Äriel, la Virgen de Hergos, que fue su esposa, le marcaría para siempre. Allwënn vive del odio y del recuerdo de la que siempre será su compañera eterna. Es un alma marchita, torturada, incapaz de perdonar u olvidar. Herido de muerte, partido por la mitad, este medioenano solo busca la muerte a su alrededor hasta que en algún lance afortunado encuentre la suya, lo único que a su juicio le devolverá la paz a su espíritu y la única manera de volverse a encontrar con aquello que perdió.


Allwënn es sin duda ese tipo de personaje que atrapa por la potencia de su personalidad y coraje, que se ama y se odia con la misma intensidad. Capaz de sorprender por la profundidad y nobleza de su espíritu o de repugnar por la crueldad y frialdad de sus habitualmente desmedidas acciones. No puedo esconderlo, es el personaje favorito de este autor.


‘Murâhäshii’ Allwënn   
(ilustración original de Javier Charro
presente en Allwënn Soul&Sword.
Todos los derechos reservados)













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