jueves, 16 de octubre de 2008

APÉNDICES DE HISTORIA. Calendarios, Grandes Eras e Hitos Históricos.


1. La Época Mítica.


La Tradición llama así a una ancestral época dominada por las rivalidades de las distintas divinidades, anterior a cualquier testimonio escrito y al primero de los calendarios. Es por tanto una etapa no incluida como histórica y presente con alteraciones dentro de las cosmogonías míticas de las distintas culturas. Lo que contamos a continuación está sacado fundamentalmente de la cosmogonía humana aunque parece ser que esta tradición en su esencia la respetan las tres grandes culturas hegemónicas.


Se dice que antes de todas las cosas existían dos Fuerzas Siamesas y todo yacía en equilibrio. Poco a poco, sus rivalidades les llevaron a pelearse entre ellas y se arrancaron la una de la otra, el equilibrio se rompió y la Fuerzas estallaron generando los primeros Dioses.

Los Dioses que surgieron de las cabezas de aquellas Fuerzas fueron considerados Esencias. Así la Esencia de la Luz estaba compartida por el Dios Hergos, esencia de la Magia y por el Dios Omnipresente, Esencia de la vida; mientras que la esencia de la Oscuridad sólo tuvo un representante, Kaos, la Esencia de la Muerte.


Los grupos de dioses continuaron con la rivalidad mantenida por las Fuerzas y se enzarzaron en batallas unos contra otros. Los Dioses, liderados por sus respectivas Esencias se agruparon en el Orden de la Luz y de la Oscuridad. Los segundos vencían a los primeros cuando aquellos decidieron huir. Crearon el Mundo Conocido para escapar de sus verdugos y el cosmos como un laberinto para dificultar en lo posible su búsqueda. También crearon seres vivos a su imagen y semejanza para esconderse entre ellos.


Sin embargo, los dioses oscuros acabaron por encontrarles y continuaron sus guerras.

También ellos decidieron crear sus propios seres que los hicieron combatir contra los seres creados por sus rivales. Cansados de la lucha los dioses luminosos decidieron crear un artefacto poderoso, un arma que desterrase a la Esencia Oscura, porque como esencia no puede morir, sólo ser encerrada, anulada. Imaginaban que eliminado el Príncipe Kaos, sus huestes no tardarían en flaquear. Así muchos dioses se sacrificaron para dar poder al arma definitiva que recibió el nombre de La Flor de Jade.


Los encargados de blandirla fueron las criaturas más débiles de todas, los humanos, las creaciones de la Esencia de la Vida, el Dios Omnipresente, que les dotó de la libre determinación. El engaño resultó efectivo y los humanos consiguieron llegar hasta Kaos y desterrarle. En ese instante, el resto de los contendientes entendió que una nueva Era había comenzado y que debían dejar el protagonismo a aquellas criaturas que habían creado, vencedoras últimas de aquella guerra y se retiraron, no sin antes comprender que mientras hubiese dos únicas sendas antagónicas el conflicto siempre existiría, por lo que muchos renunciaron a sus caminos eligiendo una tercera vía, la Senda Neutral, en cuya responsabilidad estaría mantener siempre el Equilibrio.

Comenzaba, pues, la Era de los Mortales.


2.-El Rabarnaka. (R.)


Corresponde a la primera documentación escrita y al inicio del primer calendario conocido, También denominado El Rabarnaka. Aunque algunos autores la consideran dentro de la Época Mítica y tal vez lo sea en cuanto a legendaria, se haya claramente dentro de la Historia y desligada de aquellos otros eventos, sin duda producto de la mitología colectiva. Es equivalente al surgir de los Enanos como raza hegemónica, el primer pueblo en dar señales de vida histórica.

Cuentan sus leyendas que Mostal, El Creador, Dios principal de los enanos forjó unas criaturas tan formidables que el resto de los Dioses, envidiando aquellas creaciones, le obligaron a cortarle las piernas y esconderlas bajo la tierra, sin embargo los enanos cavaron hacia la superficie y salieron al exterior.


Este calendario, el Rabbarnaka, establece el tiempo dominación, o al menos de hegemonía enana sobre el mundo, a través de auténticos señores de la guerra denominados Masones (término que aunque desvirtuado de su primitiva etimología aún se conserva para designar tanto a los grandes aristócratas como a los generales militares).

También se cree que durante este periodo surgieron los 4 míticos primeros bosques de los elfos, los Cuatro Bosques Legendarios, en cada una de las esquinas del mundo que acabarían por dar las raíces de los cuatro puntos cardinales.

El final del periodo se establece generalmente unos 1600 años después de su inicio con la extensión de unas supuestas Epidemias que obligaron a los enanos a retornar a la protección de sus montañas y que dejarían abierta la hegemonía del mundo a los Elfos.


3.- Antiguo calendario elfo.

Vaìll-l-Vhäldha, (V.v.) Tiempo de la Gloria.


Con el Vaìll-l-Vhäldha (1-2775 V.v) se da comienzo al dilatado tiempo de dominación élfica que no solo sería determinante para los propios elfos, pues su impronta se dejaría sentir en las bases culturales de sus herederos, los reinos humanos. La mayor parte de la cultura humana y del futuro Imperio hundirá sus raíces en la concepción universal que desarrolló el pueblo élfico durante su dilatada hegemonía.


El dominio elfo se segmenta en varias partes:

Durante casi todo un milenio (hasta 998 V.v) se observa el progreso y consolidación de los Cuatro Míticos Reinos de las esquinas del Mundo, hasta la formación de un solo bloque dominante.


Este bloque, articulado a través de la figura de un Emperador elfo y la preeminencia aristocrática de los Príncipes de los Jardines marcaría el inicio del Alto Periodo Élfico (998-2114 V.v) momento cumbre y de mayor esplendor de la Historia élfica. (las fechas son siempre aproximativas en estos periodos).


El final de la unidad élfica con la Revolución de las Estirpes (2114 V.v) que cuestionaron el ordenamiento social del Imperio y que acabaron por segmentar al pueblo élfico en razas, clanes y territorios independientes aunque aún, en teoría, obedientes al Emperador élfico. Sin embargo las tensiones se acrecentarían cuando los nuevos clanes patriarcales decidieron dejar de ser vasallos imperiales.


Así comenzarían las terribles guerras civiles de los elfos, las Élfidas fechadas entre el 2640-2775 V.v. momento en que se fecha el final de las fraticidas guerras cuando el Héroe Kaasarí, Ulvar all’Dharis (personaje controvertido en la historiografía, ya que cada bando lo reclama para sí como héroe propio) Separó a justos de los desviados de un mandoble poderoso de su espada, que partió el continente y separaría físicamente a ambos contendientes creando la isla del Sändriel que se desgajó del resto del continente.

La ambivalencia de este personaje y también la clave de su confusión histórica estriba en que los textos no aclaran qué bando fue el expulsado y por tanto el considerado desviado en sus prácticas. Ambos grupos, elfos del Sändriel y continentales se considerarán los justos, y entienden que eran los rivales los separados por la mano justiciera.


En cualquier caso, en el continente se volvería a cambiar el calendario (Los Elfos del Sändriel continúan fechando a través del Vaìll-l-Vhäldha) El nuevo orden patriarcal establecería el calendario marcando como inicio los términos: Antes y Después de la Escisión (a/d. Es.) El final de las Élfidas marcaría también el lento declinar de la potestad y autoridad elfa en el mundo… Es el lento retirar de la omnipotencia elfa y el resurgir de los que serían los nuevos herederos del mundo, Los Humanos.


4.-Los Estados Guerreros. (670-1001 d. Es.)


Tradicionalmente se considera que los humanos fueron inicialmente esclavos de los elfos. La tradición del alto periodo elfo así lo indica pero probablemente sólo se tratase de estados con fuertes lazos de vasallaje sujetos incluso a pagos tributarios. Durante el periodo de guerras civiles, estos reinos probablemente desligaron buena parte de sus ataduras con los elfos y comenzaron su andadura como pueblos independientes. Esta independencia creció durante el declinante periodo tras la Escisión elfa hasta convertirse en estados poderosos que tomaron el testigo de sus antaño dominadores, recogiendo buena parte de su legado cultural y transformándolo a su nueva realidad.


Buen testimonio de esto último es que los estados y reinos humanos siguieron durante mil años fechando sus destinos con el Nuevo Calendario élfico (después de la Escisión).

La miríada de estados y reinos humanos consiguió formar su propia identidad por oposición a los estados y reinos humanos vecinos. Fue una época de autoafirmación y de luchas por la hegemonía territorial. Hegemonía que se consolidaría cuando la Casa de Mirykaban, monarcas en el Viejo Reino de Lorkayr, apoyándose en la creciente Iglesia de Yelm (Dios de la Justicia) y la poderosa y antigua Orden Militar de los Caballeros de Jerivha, consiguió legitimarse como primera potencia del mundo humano, estableciendo la primera dinastía de Emperadores humanos (copiando descaradamente el ancestral modelo del Alto Imperio Elfo, al que tanto debían culturalmente) Con ello, comenzó una agresiva campaña de anexión y control sobre sus vecinos que se saldaría con el tiempo con el control efectivo de la práctica totalidad de la Arminia Central.


5.-El Imperio Humano. (1-1371 c.I)


Con él se inicia el calendario humano, el Calendario Imperial (c.I).

La agresiva política imperialista de la Vieja Lorkayr sería continuada por sus sucesores. Esta política de dominio militar y cultural, apoyada ideológicamente por la Iglesia de Yelm y los Jerivha; y complementada por el dominio económico, sería el estandarte identificativo del Imperio. Se sucederían nuevos linajes de Emperadores, algunos recurriendo a insurrecciones nobiliarias y conspiraciones; y se cambiaría varias veces de capital hasta fijarla definitivamente en Inmortalia, la Ciudad Imperio. Con todo, en poco variarían las líneas motrices de su política salvo la dependencia cada vez menos de los inquisidores Jerivha reemplazada por el poder cada vez más evidente de la Iglesia Yelmita, que acabaría por identificarse tanto con el poder que se convirtieron en su ejército Imperial y baluarte de sus directrices morales. Con este escenario, un mundo doblegado a los intereses que emanaban de Ciudad-Imperio y a los dictámenes del Castillo Belhedor, residencia imperial, llegamos a los primeros compases de este relato. A las revueltas encabezadas por el Culto de Kallah, la llamada Rebelión de los Templos (1348 c.I) y a la formación del Ejército del Exterminio que buscó ante todo eliminar de manera radical el poder establecido por el Imperio usando como herramientas la exterminación física de todos los elementos que la sustentaba, especialmente el género humano en su conjunto (Guerras del Exterminio 1348-56 c.I) Pero en este gesto parecía haber también elementos que hundían sus raíces en las leyendas de antaño…

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