jueves, 16 de octubre de 2008

APÉNDICES DE GEOGRAFÍA BÁSICA. Particularidades y Pinceladas Generales.


Resulta imprescindible ubicar los sucesos en un espacio físico real. Lo primero que surgió de mi cabeza cuando planteé comenzar una historia de la dimensión de FLOR DE JADE es que necesitaba un mundo nuevo. Un mundo nuevo con sus propias peculiaridades, no sólo físicas, ya que no se trataba sólo de brindar un escenario, de trazar ríos, bosques y montañas. Necesitaba darle una coherencia real, realista. Por eso configuré su Historia, sus filosofías, sus credos y creencias, sus mitologías, sus estructuras sociales, sus peculiaridades, sus lenguas, idiomas y los prestamos que entre todas estas áreas se habían brindado unas a otras durante el paso del tiempo.
No puedo estar insatisfecho del resultado final. El Mundo de FLOR DE JADE es propio, es único, tiene su propia y singular esencia… Ahora también es vuestro.


El MUNDO CONOCIDO, tal y como es denominado por los humanos. La raza Élfica lo llama en todas sus lenguas el Shaärylvâhlla’ y los enanos le otorgan el nombre del ‘Urdh’Ghâssam. Este lugar tiene algunas peculiaridades básicas.

La primera y esencial es el desconocimiento de sus límites y fronteras reales. Le llaman "Mundo Conocido" porque son conscientes de conocer sólo una fracción del mismo. En todas sus coordenadas existe una frontera natural que ha hecho imposible o escasamente atractivo para las distintas civilizaciones adentrarse más allá de ellas.

Hacia el Norte (Alwebränn) existe una gran formación montañosa de grandes y perpetuos glaciares: el Ghar’l‘Ussam o Ghar’Ghâssam. Los Grandes Hielos han significado la barrera natural impenetrable en esta coordenada. Sus extremas temperaturas y sus desoladas altitudes árticas sembradas de peligros, no sólo meteorológicos, han inhibido siempre a preguntarse qué se esconde tras ellos, pues para todos es sabido que no corresponde con la máxima latitud norte. No en vano, los intentos, institucionales o particulares, de aventurarse tras Los Grandes Hielos han sido numerosos. La mayoría de estos intentos se han saldado con escasos avances en los glaciares. Ninguna de las expediciones ha conseguido atravesar la cadena montañosa y saber qué existe más allá, que nunca ha sido cartografiado. No son pocas las partidas de aventureros desaparecidas y de las que nunca ha vuelto a saberse.

Igual ocurre al Sur (Tzuglaiam). El vasto desierto desolado del Árido Arröstann, desmesurado y mortal, ha resultado siempre impracticable y sus límites son desconocidos. El gran continente desierto y hostil del Arröstann ha impedido cartografiar sus interiores ardientes, llenos de peligros y leyendas. Como con los Grandes Hielos, no han sido pocos los intentos de consumar la proeza. Pero, si cabe, la oscura leyenda de esos páramos áridos ha retraído a los más sensatos. Muy poco se sabe de este infierno sulfúrico salvo el cartografiado de sus costas y zonas aledañas. La enorme extensión, al parecer, de este continente árido ha impedido incluso que haya podido ser delimitado en toda su extensión, ya que incluso el cartografiado de sus costas presenta graves problemas de abastecimiento.

Al Este (Shaërdâlläh) y Oeste (Nwändy), el impedimento ha sido la extensión y peligrosidad de los mares y océanos. En especial, el Gran Azur, que dicen que rodea al mundo y regresa por el otro lado, es el causante de la ignorancia de los habitantes sobre lo que se extiende más allá de sus planicies azules. Aunque intentos e historias de lugares fabulosos llenan los relatos, lo cierto es que, de momento, no existe constancia alguna de tierras más allá de estas cuatro grandes murallas geográficas. Ninguna expedición embarcada en la aventura de rodear el Gran Azur ha regresado jamás.


Otra característica es la presencia de dos soles en el firmamento.
El Sol Mayor, amarillo y grande, asimilado a la divinidad Yelm, y el Sol pequeño o Sol Rojo, de profunda tonalidad carmesí, asociado a la también divinidad humana de Minos, el Discípulo. Ambos son llamados comúnmente Los Gemelos.
Sólo una Luna reina en las nocturnidades, de amenazador aspecto (parece un orbe ocular que vigilara la noche) asociado a la divinidad de Kallah, Diosa de la Oscuridad.

También resulta peculiar que estos soles gemelos no trazan su discurrir sobre el firmamento de este a oeste, sino por las coordenadas que están consideradas como el norte y el sur. Amanece por el norte y atardece al sur. Es conveniente para entender este punto no confundir los Grandes Hielos con el polo norte, sólo son una gigantesca muralla nevada que por otra parte condiciona los climas en esa zona, pero nada más.

Así tenemos un mundo con barreras naturales que han limitado un mundo a priori más extenso, con unas coordenadas geográficas peculiares y astros asociados a divinidades.

Nota: Las imágenes e ilustraciones son meramente orientativas y tienen carácter de ambientación.
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