jueves, 4 de junio de 2009

SOROM EL BUSCADOR DE ARTEFACTOS


  Ante quien sí mostraban un temor palpable, un recelo más que evidente, era ante el tremendo félido. Poco importaba que Sorom vistiera como un príncipe: larga capa de Thylán púrpura con remates en oro, botas altas y labradas en recio cuero con apliques, también en oro. La camisa, de seda

con puños de encaje y pedrería, guantes ricos… más ricos y caros aún los pendientes y otras alhajas que le engalanaban las orejas, cuello y diversas piezas más, como los broches del cinto o la ancha fíbula que le sujetaba… sólo con ella podría pagarse la mitad de los sueldos de los marineros.
Recogía sus cabellos de coloración tierra oscura en una amplia cola de la que se escapaban, más por intención que por descuido, algunos nutridos mechones, proporcionándole un estudiado aspecto descuidado. Ni todas esas costosas golosinas, ni los litros de perfumes que usaba, tampoco sus maneras corteses, ni sus sofisticados gustos escondían de aquellas sencillas gentes, vulgares y simples, su inquietante naturaleza… tampoco es que fuese fácil de ocultar con un poco de oro y algunas gotas de cara fragancia.


Flor de Jade, Libro I, El Enviado



Sorom es un Félido que ha alcanzado la madurez de la casta de los Leónidas Lex.

El aspecto de Sorom es el de un félido aún joven. Su testa leonina es de cabellera más rojiza y clara y los rasgos en su faz felina son mucho más tersos y arrogantes que los de un félido más anciano, aunque eso no le convierta en ningún advenedizo. El mayor contraste con aquél que comparte su raza es la propensión de Soron al lujo. Gusta de vestir ropas opulentas, de engalanarse con joyas caras y peinar su melena habitualmente en un recogido tipo cola de caballo.


Sorom es un sibarita. Un personaje cultivado y de refinados modales que ama el lujo y cierta ostentación. También es un erudito, una mezcla entre historiador, arqueólogo y aventurero. Su trabajo es el pasado, los artefactos y textos antiguos, que al contrario del otro félido de la historia, no tiene conflictos morales en desentrañar y vender a quien más pague por ellos, sin atender a ninguna otra cuestión. Como muchos, no necesariamente aliados de la facción de Kallah, es un superviviente que vende sus destrezas y conocimientos al mejor postor, y si no, a aquél que garantice, si no su ritmo de vida, al menos su supervivencia. Sorom no es miembro del Culto y si hemos de ser rigurosos tampoco comparte sus ideales; de hecho, los considera necios ignorantes y gentes radicalizadas y fanáticas, pero trabajará para ellos por muchas razones, lo que les enfrentará a los intereses del círculo de espadas. Sorom es quizá uno de los personajes más atractivos e interesantes de esta saga, con muchas sorpresas y con una capacidad de influencia extraordinaria.

Sorom es de esos personajes que se crecen en la historia, con una marcada personalidad y carisma que le hacen atraer una simpatía impropia del claro matiz egoísta que tiene su personalidad.







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