martes, 21 de abril de 2009

Los Archivos de la Flor de Jade, Vol. 1 Presentación en Córdoba: 16 de Abril 2009.



Después de una Semana Santa cargada de prisas, nervios, dudas y vicisitudes el pasado día 16 de Abril el Jazz Café (rincón imprescindible) fue el marco selecto e inmejorable para acoger la presentación de La Flor de Jade, Libro Primero, El Enviado. Volumen peleado, sangrado y querido con el que se abre esta saga que me acompaña desde hace una década. El final de un viaje arriba a puerto sólo para emprender nuevas odiseas, para levar de nuevo áncoras con las bodegas repletas y visitar nuevos mundos.











David Velasco de Mundos Épicos fue el maestro de ceremonias. Nos envolvía el clima intimista, a media luz, de este local habituado a alojar en sus entrañas música y letras, en esta ciudad acostumbrada a tener entre sus calles y bares a poetas, pintores, literatos y artistas. Se quedó pronto pequeño. Llegaron de todos los rincones de mi vida y mi memoria. De muchos apenas sabía nada desde hacía años, a otros fue en aquella ocasión la primera vez que los tuviera delante y escuchase sus nombres. Nos quedamos sin libros casi antes de comenzar.














Me faltaron algunos insustituibles; era Jueves y hay responsabilidades que no pueden dejarse a un lado, pero asistieron muchos que ni podía sospechar. No podría agradecer la asistencia de todos, necesariamente olvidaría nombres, pero quiero mencionar dos nombres especialmente: A Buven y Yolanda (forman un todo), deliciosa pareja… Ella, capaz de devorar las 600 páginas del libro en una noche, fue la primera persona en terminar ese libro una vez editado… y él… amigo de la infancia que vio alumbrar ese proyecto cuando no era más que unas páginas balbuceantes y que el destino, siempre cruel apartó nuestros caminos durante casi una década. Ha sido un regalo difícil de explicar reencontrarlo precisamente a razón de esas mismas páginas.











A Miguel Álvarez debo una mención especial; compañero de foro y juego en WoD hizo sin dudarlo la friolera de 400 kilómetros de carretera, sin conocerme en persona hasta ese momento, para estar presente ese día. Gestos como esos rompen el alma, os lo aseguro. Me has ganado para siempre, a mí y a toda mi familia (Eres cojonudo, Meridio, Horrim!)

Me sentí tan arropado que hubiera sido un insulto demostrar mis nervios o permitir que algo saliese mal. No lo hizo, a pesar de los inconvenientes que hasta el último momento amenazaban con el desastre: Los retrasos de última hora, la lluvia incesante, el día elegido, cruelmente laboral, las dificultades técnicas… nada quiso al final entorpecer el nacimiento… había demasiado corazón invertido en ello y no solo mío…
Hubo agradecimientos necesarios, gestos inolvidables, nudos en la garganta y tormenta de aplausos…



La aventura se percibe intensa y hay ganas de pelearla... Hemos empezado a caminar…
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