lunes, 3 de septiembre de 2012

Lya Acto XI: Como Títere del Destino




Acto XI
Como Títere del Destino



Es extraño cómo experimentas tu propia vida en un recuerdo.

Una parte de ti lo vive con intensidad, lo revive como si sucediese en este instante. Rescata casi cada minúscula emoción de cada palabra, cada gesto. Aspira las fragancias como por primera vez. Se deja llevar por los colores.
Para una parte de ti todo es nuevo. El tiempo se eterniza en ese océano.

Para otra parte, el tiempo corre a velocidad de vértigo. Es una espectadora consciente de que observa fragmentos de una vida que ya ha experimentado pero que en ocasiones tenía rincones ocultos. Lugares donde la luz de la memoria no incidía y que ahora resucitan.

Jael era uno de ellos.
Había desaparecido.
Su nombre, su voz, su tacto.
Todo su recuerdo y sus huellas habían muerto para mí.
Quizá haya recuerdos que deberían quedarse en el vacío.
No regresar nunca…


En aquel instante en el que su carromato se alejaba, yo me sentí por primera vez en mitad del bullicio del corazón de las Bocas. Entendí mi verdadera situación. Cayó pesado como cielo en desplome.
Es obvio que había un pasado escondido en algún lugar entre los resquicios de mi mente. Había unas personas, unos sucesos, una historia que yo desconocía. Algo me advertía que aquel pasado podría regresar en cualquier momento o no hacerlo nunca. En ese amplio arco de posibilidades, tratar de forzar los sucesos no cambiaba realmente nada en su inmediatez.
Debía preocuparme por algo mucho más prosaico: comer y dormir todos los días.

No tenía más posesiones que la ropa que vestía y ni siquiera parecía mía.
Nada. Ni siquiera los recuerdos.
Cualquier halo de luz en aquella oscuridad era más importante que todo aquello que pudiese ignorar sobre mi identidad o pasado.

Ese halo era Jael.
Que el clavo ardiente donde agarrarse fuese una persona desconocida con la que había compartido una breve conversación en un trayecto apenas de una hora resultaba perturbador, pero era un inicio; así que, ¿por qué no seguir agarrada al clavo? Al menos hasta que apareciese otro o éste se mostrase insuficiente.
No sabía qué tipo de persona encontraría al llegar al mercado. Si ese hombre querría seguir de alguna manera vinculado a una desconocida que ignoraba su propia existencia anterior. Aún así, me dije que sería estúpido no gastar esa carta.


El Mercado Central era un lugar que definía con exactitud el espíritu de la Ciudad de las Bocas. Tenía vastas dimensiones y su enorme recinto disponía de lonjas a pie de puerto con una gran extensa zona de distribución y puestos de venta directa.
Un océano de personas se daba cita allí.
Había un dicho popular que aseguraba que si no puedes encontrar algo en el mercado de las Bocas es que sencillamente no existe y puede que sea cierto. Entre aquella colección inimaginable de colores, olores, productos y personas yo tenía que encontrar a Jael como aguja en un pajar. No fue una empresa fácil a pesar de que muchos de los otros comerciantes parecían conocer a aquel hombre.
            Estaba en la zona de lonjas, tratando de negociar precios para su mercancía. Una mercancía que había tardado mucho en llegar esa mañana. Le observé durante un buen rato. Parecía una persona más comprometida que lo que me había proyectado su imagen. Mantuvo varios encuentros con otros hombres de allí y me dio la impresión de que estaba organizando el trabajo de otros, además de estar al tanto de su propia mercancía.
Casi estuve una hora aguardando, sin atreverme a acercarme a él por no interrumpir su atareada faena. Nadie pareció percatarse de mi presencia allí donde todo a mi alrededor era frenético y bullicioso, hasta que una mujer lo hizo, quizá extrañada de que apenas me hubiese movido del sitio en todo ese tiempo. Le confesé que quería ver a Jael y fue ella quien le advirtió de mi presencia.
Cuando volvimos a cruzar las miradas descubrí un gesto de sorpresa en sus facciones pero quizá ningún rasgo que pudiese interpretar como que mi presencia allí le resultaba incómoda. Con todo, aún despachó un par de asuntos antes de aproximarse a mí.

Tenía el ceño levemente fruncido pero dibujaba una sonrisa de medio lado en su boca.
—Dicen que llevas un buen rato esperando. ¿Por qué no te has acercado tú misma?
—No quería interrumpir. Pareces atareado.
Él lanzó una mirada a su alrededor y su gesto se arrugó un poco.
—Me he retrasado mucho. Mi pescado entra muy tarde y ahora es bastante más difícil sacarlo a buen precio.
—Ha sido culpa mía.
Él suspiró.
—La culpa es mía. Yo decidí involucrarme en el problema de mi hermano.
Me dolió reconocerme como un problema.
Agaché la cabeza.
—Entonces supongo que debo marcharme. No quiero seguir siendo causa de más retrasos.
Él puso una mano en mi hombro.
—Espera, aguarda un segundo. No he pretendido parecer desconsiderado. Has vuelto, supongo que tienes una buena razón para ello y no voy a dejar que te vayas sin escucharla.
Levanté la cabeza. Su sonrisa me pareció franca. Se la devolví.
—Necesito trabajo… y un lugar donde pasar la noche, al menos hasta que pueda permitirme alguna habitación en algún lugar. No tengo nada.

Él volvió a suspirar, pero no parecía un gesto de rechazo. Su cabeza barajaba opciones.

—Me preguntaba si…
—¿Puedes trabajar aquí? ¿Conmigo?
—Este lugar rebosa de actividad. Quizá hay alguien que necesite un par de manos.
—¿Has trabajado antes en una lonja?
Arrugué el rostro.
—No lo recuerdo.
Él se llevó la mano a la frente.
—Ah, claro, no olvidé que… en fin,  ¿qué sabes hacer?
Ahora la que suspiraba era yo.
—En realidad no lo sé, pero necesito trabajar y aprenderé rápido, lo prometo.
Él sonrió ante mi apurada disposición.
—Este trabajo es duro y no podré pagarte mucho…
—No importa, será más de lo que tengo ahora.
—Está bien… Haremos algo: Hablaré con Arik a ver dónde podemos meterte. Tengo una pequeña oficina en la zona de mercado. Es pequeña y huele a pescado. Tiene un pequeño jergón para cuando, en ocasiones, el trabajo me obliga a quedarme en el recinto. No es mucho pero…
—Será suficiente.
Mi seguridad le dejó clavado.
—Ni siquiera la has visto…
—No hace falta.
—Tampoco sabes cuánto voy a pagarte.
—No me importa, acepto el trabajo.
Él quedó un instante en silencio.

—Bien… ¿si estás tan segura…?
Hubo un cruce intenso de miradas y un silencio que dejó escuchar todo el murmullo de aquella lonja en plena tarea. Le sonreí y le di las gracias. El sonrió con amabilidad.
—Antes de que acabe la semana estarás odiando este trabajo y este lugar.


***

Entramos en el cuartito que se levantaba en la zona de oficinas. Era aún más pequeño y oscuro de lo que imaginaba. Andaba sucio y destartalado. Tenía una pequeña zona de escritorio con papeles, tintero, sellos…
—Disculpa el desorden. En realidad está bastante descuidado. No esperaba ser la habitación de nadie.
Las paredes eran de madera y tenían marcas de humedad por todas partes. El olor a pescado y sal era fuerte. Solo disponía de un pequeño ventanuco atrancado que daba al exterior. La escasa luz entraba por ahí.
—Necesitarás velas. Tienes algunas en este cajón, pero compraré más. No hay mucho espacio para la ropa.
Volví el rostro para mirarle, alejándolo de aquel pequeño armario que inspeccionaba.
—No tengo más ropa que la que ves, así que no necesito mucho más.
Me siguió con la mirada mientras yo repasaba el resto de la estancia.
—No es mucho, lo sé. Ni siquiera creo que sea habitable.
—No importa, está  bien. Será transitorio. No sé cómo agradecértelo, en realidad.
Rebuscó algo en  su bolsa y me lo entregó. Eran algunas monedas de plata. Yo le miré con extrañeza.
—¿Por qué?
—Es tu adelanto por lo que queda de semana. Cómprate algo de ropa, un calzado apropiado. Gástalo como veas, es tuyo.


Prefiero recordarle así, en aquellos gestos desinteresados. En aquellas miradas que trataban no parecer demasiado delatoras. En la esencia de aquel hombre que me dio la primera oportunidad sin hacer preguntas. Quiero recordarle así.


Compré ropa con aquellas monedas, comida y pagué un baño. Aún tuve para un par de días más. Fui a buscarle, tal como me dijo, sobre media tarde. Me dio una copia de las llaves de la oficina. Aquella primera noche fue para mí la más dura. Aquel reciento solitario, tan gigante y tan mudo por la noche. Todos mis desconocidos demonios me asaltaron de golpe.
El abismo de saberse en ningún lugar, sin ninguna referencia, totalmente a la deriva.
Todas las preguntas sin respuesta.
Todas aquellas respuestas sin preguntas.
Un pasado escondido, un futuro inexistente, una identidad usurpada.

¿Quien?
¿Qué?
¿Cuándo?
¿Cómo?
Encontré un hueco en la desolación y quedé dormida de puro agotamiento.


El trabajo era duro. La jornada en las lonjas empieza muy temprano, muy de madrugada. Mucho antes del primer amanecer.
—Te dije que odiarías esta vida antes de que terminara la semana.

            Le sonreí con esfuerzo, pero andaba dispuesta a demostrar que podía con aquel trabajo.
Resulta increíble toda la vida que se desplegaba a esas horas en el mercado. Cientos de trabajadores y mercaderes comenzaban con su faena. Esas primeras horas fueron intensas para mí. Jael me presentó a Arik. Se encargaba de organizar el despacho del pescado así que me dejó con ella y no volví a verle hasta mucho más tarde.
            Arik era una mujer veterana y pesada, con carácter, pero reconozco que aunque no tuvo las mejores formas, era una gran conocedora de su oficio y tuvo mucha paciencia conmigo ese primer día. Me explicó todas las tareas previas de montaje del despacho, toda la infinidad de detalles a tener en cuenta. Me dijo cómo reconocer las variedades de peces y productos, dónde y cómo colocarlos, sus precios y maneras de pesarlos y servirlos.
            Los puestos de venta estaban todos juntos así que pronto me encontré rodeada de muchos otros trabajadores del gremio. Tener una cara nueva les estimulaba. Eran gente afable y hacían divertido aquel trabajo agotador. Hice pronto amistad con una de las chicas que despachaban frente a mi tenderete. Se llamaba Xila. Era joven, descarada y muy guapa. Supongo que conectamos. En los tiempos muertos, que había pocos, solía acercarse a mi puesto para darme conversación.
En unos días parecíamos íntimas.

            La primera semana fue agotadora.
        El trabajo era duro y maloliente pero los momentos de despacho eran especialmente entretenidos gracias al resto de compañeros allí. Aquello me estimulaba. El contacto con personas, establecer nuevos vínculos.
            Aquella semana solo viví para trabajar. Acabé con el cuerpo molido. No obstante, mis progresos fueron notables. Tratar con clientes y trabajadores no me daba un segundo para mortificarme por la ausencia de mi memoria. Jael venía cuando podía y preguntaba si todo andaba bien o si necesitaba algo. Era un hombre correcto pero parecía siempre preocupado y cansado. Tenía un aura triste que lo rodeaba. En ocasiones se quedaba en mi pequeña habitación arreglando papeles y aún en esos intentes recibía visitas y concertaba acuerdos. No me importaba. Si había algo que me aterraba era quedarme sola. Le prefería allí, silencioso, centrado en sus cuentas y números.
              Me hacía sentir acompañada.

—¿Peor de lo que imaginaste?
Levanté con dificultad mi cabeza del camastro y abrí pesadamente los ojos. Se había vuelto de su silla y me miraba derrotada sobre la cama.
—No imaginaba que vender pescado fuese tan agotador.
Él aguantó una carcajada y me sonrió.
La pulsante luz anaranjada de las velas le daba calidez a su mirada.
—Terminaré en seguida. Te dejo en la mesa tu paga del día.

Era reconfortante terminar la jornada con unas monedas de plata en la mesa. No era mucho dinero pero suficiente para las necesidades de alguien que no tenía mucha más vida que la discurría bajo aquella habitación, rodeada de cajas de pescado. Quizá por eso acepté aquella primera invitación de Xila.
            Era una chica jovial, muy divertida. Solo trabajaba unas horas y no todos los días, para ayudar a un viejo amigo, decía. Cuando estaba presente era capaz de revolucionar a todo el mercado con sus ocurrencias. Recuerdo que me reía muchísimo con ella. Tan descarada que en ocasiones no podía creer hasta dónde llevaba su descaro. No importaba que fuesen clientes, compañeros; nada parecía detener su lengua ácida y sus provocativos juegos. Lo pasaba bien en su compañía y en cierta ocasión me propuso salir después del trabajo. Era una muchacha alegre y disparatada. Salvo con la gente del mercado, apenas tenía relación con nadie, así que supuse que no sería mala idea salir un poco y ampliar mis horizontes.
            Ella parecía conocer bien la ciudad y si era alocada en el trabajo, imaginé que salir con ella a divertirnos de verdad podría ser toda una experiencia.


En mi recuerdo todo sucede de manera fugaz. Todos aquellos días. Todas aquellas noches. Todos sus momentos. Inexorable. Eslabones de una cadena. Casi no hay tiempo para pensar. Quizá no había intención de pensar, solo sentir, solo el deseo desesperado de sentirme parte de algo. Sé que buscaba algo que no encontré.
            Terminé encontrando algo que no esperaba.


Lo pasamos en grande aquella primera noche. Xila no defraudaba. Conocía bien todos los rincones interesantes de aquella ciudad insomne siempre excesiva y peligrosa. Era una joven tremendamente popular. Eso me fascinaba a un tiempo y me eclipsaba también. La seguía como un barco a la deriva, hechizada del despliegue de colorido que movía a su alrededor. Nunca andábamos solas durante mucho tiempo. En cada taberna, en cada local había un buen puñado de gente que terminaba alrededor de nosotras. Muchos eran conocidos suyos. Ella se movía con soltura de sirena entre ese mar de alto oleaje. Yo me arrastré hacia sus corrientes. Me dejé fascinar por aquel ambiente que solo puede vivirse en las Bocas, de música, baile, fasto y desenfreno.
Beber, reír, bailar, experimentar la fugacidad de la vida en un solo segundo de éxtasis total.
Era intenso, vertiginoso.
Tras la primera noche hubo otras.

Sus conocidos pronto fueron los míos. Era increíble la cantidad de hombres que Xila conseguía arrastrar tras su ingeniosa y desinhibida personalidad.
Siempre tan guapa.
Tan alegre. Tan vital.

No  me pasó desapercibido que sus vestidos, alhajas y zapatos eran notablemente más caros de lo que podría permitirse una pescadera. Pocas veces nos veíamos obligadas a pagar. Siempre había alguien que corría con nuestros gastos y los locales donde íbamos no eran precisamente baratos. Nada de tugurios de mala muerte en el Puerto. Nos paseábamos por la corona de las Tres Reinas. Eran locales inalcanzables para mi a los que no hubiera conseguido entrar de no haber sido por mi impresionante anfitriona. Cuando nadie cubría nuestra cuenta, ella lo pagaba. Eso me desconcertaba.
En una ocasión, en un receso frenético, le pregunté.
Salimos a un pequeño jardín, los dioses sabrán de qué lugar, con una copa en la mano y aún carcajeando por alguna de las situaciones que dejábamos entre aquellas paredes.
—Siempre vas como una princesa. ¿De dónde sacas el dinero para esos vestidos? ¿Tan rentable es el puesto de pescado?
Ella me miró como si estuviese loca y se echó a reír sin compasión. Yo no puede evitar reírme también.
—Con lo que saco en la lonja no tendría ni para el ceñidor de la cintura.
—¿Entonces?
Xila me miró con su expresión de niña traviesa y los ojos vidriosos por el alcohol.
—Esto son las Bocas, cariño. Aquí puede conseguirse todo si sabes cómo hacerlo. Tengo otro trabajo, lo del pescado, ya te lo dije, solo es por hacer un favor.
Me moría de curiosidad por saber qué trabajo proporcionaba semejantes lujos a una joven como ella.
—Ves a ese de ahí —me dijo agarrándome de los hombros y volviéndome hacia el interior de local.
—¿Tu amigo? ¿Con el que has venido hoy?
—En realidad no es mi amigo. La mitad de los hombres que te he presentado en estos días en realidad no son simples amigos. Me pagan para que le acompañe algunas noches a salir y lucirse por ahí.
Arrugué el ceño.
—¿Hablas en serio? Los hombres te pagan por eso.
Ella me sonrió con malicia.
—Desde luego, Cielo. Los hombres pagan por cualquier cosa que no tengan y quieran conseguir. Hombres, mujeres… no importa. Les gusta lucirse y yo hago que se luzcan. Solo tengo que acompañarles durante la noche. Beber con ellos, seguirlos en sus fiestas. Ya ves.
—¿Nada más?
—Nada más. Soy acompañante, nena, no puta. Aunque…
—¿Aunque…?
—Si se portan bien conmigo… quizá, si me apetece, yo me porte bien con ellos al final de la noche—. Me guiñó un ojo y miró al apuesto hombre que ahora identificaba como su acompañante—. Este es guapo, así que me estoy pensando si hacerle yo un regalo a él.
No puede evitar reírme.
—Es increíble. ¿Me lo dices en serio?
—Y tanto, Lya. Me tienen como a la maldita emperatriz elfa. Entro a todos los locales privados de esta ciudad, me codeo con tipos importantes que me hacen regalos carísimos. No tengo ningún compromiso hacia ellos. Si no me apetece salir, simplemente no salgo… y ando sacando cien ares a la semana. La vida es magnífica, te lo aseguro.
Quedé petrificada al escuchar la cifra.
—¿Cien a la semana?
Ella cabeceaba una enérgica afirmación mientras daba otro sorbo a su copa.
—Sin contar regalos, pases, cenas, fiestas. Sólo plata en la mano.
—En el puesto saco diez o doce ares a la semana. Quince si ha sido buena.
—Lo sé, cielo, lo sé. Deberías pensarte dejar ese sitio de mierda donde vives. Eres muy guapa y tanta sal acabará por resecarte. El olor a pescado muerto no te favorece en nada. Si quieres puedo pasarte alguno de los míos. Me han preguntado por ti. Llamas mucho la atención con ese color de pelo tuyo. El rojo les vuelve locos, te lo aseguro.
—Me estás bromeando.
—No, no, en serio. Alguno me ha preguntado por ti. Si te interesa…


Las armas de Xila. by CHARRO


Durante días tuve un gran dilema en cuanto a aquella propuesta. Desde que supe el dinero que ganaba Xila haciendo aquello, cada vez costaba más enfrentarse a las vísceras de pescado y a la salazón. Cada vez mi pequeña habitación se estrechaba más y parecía más incómoda y sucia; y cada vez parecían menos dinero los Ares que ganaba al final de la jornada. Luego, cuando veía a Xila revolotear feliz entre su corte de admiradores, cuando la veía lucir tan brillante sus delicadas prendas y pasábamos la noche entre risas, alcohol y música, cada vez resultaba más y más difícil encarar la jornada siguiente.
Empecé a no dormir.
El trabajo en la lonja me asfixiaba tanto que deseaba que terminase mi jornada para ponerme mis mejores prendas y divertirme un poco con ella. Aquel otro mundo me liberaba. En ocasiones se alargaba hasta la hora de volver a abrir el puesto. Empecé a tener algunos roces con Arik y pronto Jael habló conmigo. Fue duro, aunque amable y no puedo reprocharle ninguna de sus palabras. Tenía razón, pero yo estaba entrando en un bucle que me aprisionaba. No dejaba de pensar en cómo cambiaría mi vida con el dinero que Xila aseguraba podría ganar con solo una cita. Necesitaba respirar fuera de la lonja. Al menos, ganar lo bastante para poder permitirme un alquiler mejor que aquel cuartucho con olor a pescado que poco a poco me agriaba el carácter.
Aquel día hablé con ella.

—¿Quién se interesó por mi?
Xila me sonrió con malicia recordando a la perfección el instante en la conversación a la que me refería. Miró hacia los lados para descartar que nadie nos escuchara y bajó la voz al hablar.
—¿Te lo has pensado?
 —No he dicho tal cosa —me apresuré a confesar—. Sólo pretendo saber quién preguntó por mí.
Volvió a sonreír con picardía. Los ojos le chispeaban.
—Has tenido suerte. Es un encanto… y en la cama es un auténtico dios guerrero.
Trunqué mi expresión.
—Esa no es la información que te he pedido.
Empezó a reír divertida.
—Se llama Iowan. Alto, moreno, ojos grises… Estuvo con nosotras el primer día.
—Le recuerdo.
Desde luego que le recordaba.
—¿Y preguntó por mi?
—Mencionó que le resultabas muy atractiva.
—Aquél día casi iba con la ropa de trabajo, no pudo…
—Precisamente por eso te dije que este negocio podía interesarte —me interrumpió—. Si se fijó en ti ese día con aquel vestido y todo este… olor a pescado, ni te imaginas cuantos pagarían solo por lucirse a tu lado en alguna fiesta si te pones un vestido bonito y unas gotas de fragancia cara.
—Ni tengo ese vestido, ni me puedo permitir ese tipo de perfumes.
En realidad solo estaba poniendo excusas.
—¡Tonterías! Te dejaré uno mío. También el perfume. ¿Te animas? Podría llamarle esta misma noche.
—¿No vas un poco deprisa? Solo quería saber quién era.
Xila me golpeó en el hombro.
—¡Ni lo sueñes! Si te dejo pensarlo no lo harás nunca, Lya. Te conozco. Ese cuerpo tuyo necesita más alegrías.
Volví la mirada hacia el puesto de pescado.
El denso olor a salitre me bombeó las fosas nasales. Xila adivinó mis pensamientos.
—¿De verdad que esta es la vida a la que quieres aferrarte?

Me volví con una respuesta en los labios...




OPCIONES


1.-Quiero escapar de aquí. Lo haré. Llámale. Quedamos en tu casa esta tarde.

2.-No, creo que en realidad no soy ese tipo de chica. Quizá en otra ocasión.

viernes, 10 de agosto de 2012

Mörrighan is searching for War


                                  Todas las fotos con permiso de Mörrighan propiedad de Lorena Mat




Directo en Axerquía. 2 Julio 2012. Overtura con Cruithne




CONFESIONES ÍNTIMAS


Este espacio no acostumbra a hablar del trabajo de otros. Fue una máxima que establecimos. Quienes sois habituales lo sabéis. Sin embargo en ocasiones se presentan momentos en los que merece la pena abrir una pequeña ventana a proyectos e iniciativas de talento que desde este humilde rincón queremos dar a conocer y apoyar por distintas razones.

Ese es el caso de Mörrighan: una joven banda de Folk Metal de la que tengo el inmenso honor y privilegio de haber asistido tanto a su nacimiento y precedentes como a su ilusionante crecimiento.
Muchos son los motivos emocionales que me llevan a ejercer humildemente de pequeño abanderado de este grupo pero principalmente porque estoy convencido de que el proyecto que con tanta ilusión y esfuerzo construye Mörrighan tiene muchas claves en las que nosotros mismos nos reconocemos. Su filosofía de trabajo, su manera de sortear los escollos con pocos recursos al alcance; suplir todas las carencias y dificultades con dosis sobrehumanas de esfuerzo e imaginación para ofrecer el producto de mayor calidad posible al alcance son algunos de los puntos de conexión que nos hacen empatizar con ellos, no solo con la música que ofrecen.

Permitidme que os relate los inicios de este vínculo...



EL CUENTO DE CÓMO SE PUEDE CRECER SIN PERDERSE POR EL CAMINO.


A finales de 2009 (yo ya andaba inmerso en la primera promoción del Enviado) conocí a un par de personas de esas que sabes de inmediato que van a ser importantes en tu vida en muchísimos planos. Un par de personas llenas de talento capaces de contagiarte con un espíritu poderoso que solo parece existir en la fuerza arrolladora de la adolescencia. Yo tenía 32 años y pensaba que unos chavales de poco más de 15 años no podrían ya enseñarme nada nuevo.
Me equivocaba de plano. 

Era una joven pareja de adolescentes cordobeses. Él se llamaba David. Le había escuchado ocasionalmente tocar la viola en alguna Jam Sesion de Folk celta que de cuando en cuando ofrecía el Poney Pisador, uno de esos locales mágicos y epicentro de muchas de las personas, lugares y momentos que han marcado mi vida en Córdoba. Sabía que era un joven músico de conservatorio. Su habilidad y capacidad de atracción con una viola en las manos rallaba lo sobrecogedor. Su energía y su personalidad humilde y arrolladora a un tiempo me capturaron.

Ella se llamaba Patricia. Mi primer contacto con ella fue en una humilde lectura de poemas en el mismo lugar.  
Su verso era potente, lleno de fuerza, íntimo... pero su voz, su voz me enamoró. Era una jovencita llena de atractivo con una timidez casi enfermiza pero rebosante de una capacidad para hechizar que me deslumbró. Les cité, hablamos. Me moría de ganas por ver el efecto de fundir a ambos en un solo espectáculo.

El entusiasmo con el que acogieron la iniciativa me fascinó y comenzamos a planificar eventos donde mezclar lecturas y música. Algunos hubo. Sin embargo, cuando David desempolvó el tarro de las esencias y descubrí no solo su versatilidad con diferentes instrumentos sino su control de todos los elementos de un espectáculo con solo 16 años, me impresioné. Cuando Patricia pasó de usar aquella suave y melancólica voz de recitar a cantar, me cautivó de tal manera que jamás he podido volver a verla simplemente como " aquella niña que leía poemas". Desde entonces ambos crecieron ante mi. Tenían algo juntos que era capaz de transmitir tanta fuerza y tantos matices que resultaba un desperdicio que quedara encerrado en proyectos domésticos y de escasa repercusión. Allí había magia. Verdadera, auténtica y sincera magia. Ellos la creaban, tenían ese poder.

Este convencimiento me lleva a reforzarles una idea que ya tenían trazada: construir un proyecto más sólido, algo que pudieran realmente ofrecer al mundo. Canalizar ese talento y fuerza. No iba a ser fácil y que no acabara perdiéndose por el camino, relegado como cientos de miles de ilusiones que se tienen con 16 años era un reto feroz que solo ellos podrían superar. Yo solo podría estar ahí, caminar tras ellos, darles las escasas herramientas de las que uno puede disponer. Que la vida no se comiese sus ilusiones era el gran riesgo a asumir, como con la mayor parte de los proyectos que se inician de este modo y a esa edad.

Seguimos haciendo cosas y yo me trasladé definitivamente a Madrid. Nuestro mágico y peculiar vínculo se mantuvo y superó la distancia. Ellos probaron cosas, iniciaron proyectos, la mayoría de ellos no cuajaron del todo. No habían encontrado su lugar... hasta que una vez, paseando por los rincones mágicos de Madrid me confesaran que habían iniciado algo distinto, algo suyo, algo que les entusiasmaba. Lo llamaron Mörrighan como la diosa celta de la guerra. Apuntaba a ser casi un desafío. 

David me habló de que su pretensión era formar un pequeño grupo para dar salida a la voz de Patricia, arropada por dos voces masculinas más, e instrumentación celta. Ya tenía a un par de integrantes. Versionarían temas clásicos de Folk (cosa que hacían con un estilo muy personal) y se animarían con composiciones propias.
Ahí estaba el lugar de estos chicos. Una luz se encendió en mi cabeza casi con vientos de premonición. 

Solo en unos meses David me relataba cómo ese grupo inicial empezaba a sumar instrumentistas. Gaita, teclado... Crecía a ritmo imparable. Entonces llegaron las guitarras eléctricas, el bajo, la batería... y Mörrighan despertaba, obtenía su verdadera forma y pedía guerra.
Folk Metal, me dijo. Una banda de Folk Metal de 9 integrantes con tres voces de tres matices muy diversos, instumentación clásica y metal, con músicos formados en conservatorio en su mayoría. Una caja de Pandora que contenía vientos difíciles de detener. Un horizonte tan vasto que solo ellos podrían ponerle límites. 
Y entonces los escuché...

Habían crecido. Su juventud casi resultaba insultante pero haber logrado aunar en un proyecto común a 9 voluntades muy diversas, darles una coherencia e identidad y, sobre todo, la utopía necesaria para creerse posibles, resultaba conmovedor y fascinante al tiempo. Jamás les infravaloré. Soy el primero que creía ciegamente en ellos, pero reconozco que lo que vi en solo un par de años de distancia rompió mis mejores expectativas. 

Mörrighan quería vivir. Mörrighan merecía vivir.

Habían hecho el trabajo más duro.
Como alguien que les había visto encender la llama... hoy tengo la enorme y fascinante tarea de deciros que existen. Mörrighan ya no son solo David y Patricia. Cada elemento, cada músico, cada instrumento aporta un rasgo de personalidad a esta Diosa de la guerra.



LOS DEDOS QUE FABRICAN LA LÁGRIMA Y LA GUERRA
-a través de mis ojos-

  

David "Wallace" Sánchez.  
18 años: Composición y letrista. voz solista, coros, guturales, arpa, viola, percusión, punteiro (y lo que le echen al muy...)


David es un músico inmensamente polifacético y versátil. Aunque su formación es de viola, es capaz de ofrecer un abanico enorme de instrumentos a este proyecto. Su voz sonora, redonda y de gran personalidad magnetiza algunos de los temas en los que es solista. Sus guturales endurecen y ensucian temas con fuerte carga épica y dramática. 

David es además el responsable de la composición de los temas del grupo hasta el momento. Y si son capaces de dotar de una enseña de identidad a las versiones clásicas del folk irlandés, bretón, escocés, reconozco que en los temas propios realmente se salen.

En el escenario es un mariscal de campo. Impone su presencia sin imponerla. Controla los resortes de esta escuadra de guerreros a la sombra de una sombra incapaz de contenerle y ocultarlo del todo. Sobre las tablas es fiero, en pie, aportando solidez y seguridad, mimando el equipo del que se siente responsable. No avasalla, no eclipsa. Su juventud desaparece cuando toma el mando. Es ese comandante que todos quieren tener en batalla. Ese, cuya mera presencia insufla valor. Por eso le llamé "Wallace". Para mi, David representa lo mismo que el legendario guerrero escocés: Te seguimos. Creemos en ti. Llévanos hasta la victoria.




Patricia Téllez (Lady Alfiler)
18 años.Voz Solista Femenina y Bodhrán. 

No soy imparcial al hablar de Patricia así que esa es una pretensión que abandono desde el inicio. Ando irremediablemente enamorado de esa voz desde el mismo instante en el que se llevó temblorosa el micro a la boca casi por primera vez. Yo estaba allí.

El tono melancólico y dulce de su voz inspiran la formación de este grupo. Su presencia aporta la suavidad femenina y la necesaria nota de belleza en esta escuadra de gladiadores. 

Sabe impregnar de elegancia y hondura cada caída de su garganta. En escena es de una ternura tímida pero solemne aura. Gana gravedad y solidez en cada actuación. Su voz es un río de plata en mitad de la tormenta. Tiene personalidad propia. Tu timbre, su tono, su modulación impregnan de un lirismo elegante y conmovedor cualquier tema. Especialmente grandes, aquellos en el que solo se acompaña de arpa o un instrumento solista. Si tuviera que definirla de alguna manera no me cabe duda de que ella es el hechizo de Mörrighan. 




Alex Téllez.   
22 años. Voz Solista y coros

Me costó trabajo reconocer a Alex en aquella voz virgen pero cargada de registros.Jamás había cantado antes de Mörrighan. Era como si el chico tímido que yo conocía se hubiese transformado de súbito en alguien distinto. La voz solista es en realidad la tercera voz en incorporarse y poco a poco logra situarse en un lugar de preeminencia. Cuando incluye coros es una voz que sobresale, que arropa a las demás en una cobertura casi aérea. 
Su disciplina a la hora de domesticarla, de encauzarla es encomiable. Alex es como ese bloque de refuerzos en batalla que aseguran la victoria. 


Alexander Patrick "El Picto" Armour 
17 años. Bodhran y Bouzouki

Ser el "más joven" en un grupo en el que más de la mitad de sus miembros no llegan a 20 años no resulta ningún estigma. En realidad Patrick es uno de los veteranos del grupo. Está presente desde los primeros balbuceos del proyecto. Entre las bambalinas le conocen como "la sonrisa" del grupo y apuesto que hace suspirar a más de una cuando se luce a pecho desnudo. Aparte de su innato talento para sonreír, Patrick es pura adrenalina sobre las tablas y transmite un buen rollo increíble. Se le ve disfrutar en directo y contagia esa energía.
Aunque normalmente sostiene los ritmos a golpe de Bodhran, para mí resulta determinante con el bouzouki en las manos. 
Juventud, entrega, energía y eterna sonrisa, Patrick es la artillería ligera de la Diosa Mörrighan 



















Rafael Carlos Viúdez  
28 años. Teclado, Gaita, Whistle




Rafael Carlos es un veterano de enorme versatilidad instrumental. Como la fuerza en retaguardia de un ejército, su presencia ofrece consistencia a un grupo. Es capaz de crear texturas musicales a través del teclado. Atmósferas densas, épicas o emocionales. Su gaita es como esa fuerza de choque que se despliega para asestar un golpe de gracia. Sus dedos vuelan y sus "solos" son uno de los puntos fuertes de los espectáculos de Mörrighan. Gaita y Whistle en manos de Rafa  recuerdan siempre al público de dónde se viene y quienes son en realidad. Realmente cercano con los espectadores, ejerce sobre las tablas como ese músico de armas, capaz de romper todo protocolo y enterrarse literalmente entre el público y hacerlos vibrar y danzar a soplos de gaita.









Diego Guerrero 
19 años, violín

Diego es un duelista. Es infantería de élite. un espadachín solitario. Virtuoso con 19 años, su violín es un aporte contundente y sólido. Poco a poco descarga el peso de David en las melodías solistas de violín, en los arranques y frases musicales. Toma el mando de la sección como un primer oficial. Un instrumento que podría parecer innecesario con una viola solista en el grupo, opera de modo completamente contrario y los duelos a cuerda de ambos alcanzan matices que solo se pueden conseguir aunando dos jóvenes talentos deseosos de darlo todo y hacerse sangrar los dedos si es necesario. En escena tiene presencia grácil, dedicada y firme. Diego es un solista sobresaliente y un complemento bestial a la viola de David. Cuando combaten juntos, cuando violín y viola se unen son como danzarines letales. Imposible no vibrar o emocionarse.




Carlos Nukem  

19 años.  
Bajo eléctrico

La incorporación de Carlos hace posible que Mörrighan empiece a tener posibilidades reales de llevar su sonido hacia la influencia Metal. Su bajo es pesado, contundente como una carga de caballería. 

En escena es un bajista con carisma. Concentrado en la tarea, en los directos suele llamar la atención su rostro serio y su mirada penetrante. Es un dinamizador del sonido, como un centrocampista que distribuye tiempos y ritmos. 











Sergio Galiano. 
32 años. Guitarra

Sergio es un guitarrista de gran bagaje y amplia experiencia. Un Primera Lanza. No puede esconder ser el más veterano de la formación y ello aporta al grupo un aura sólida. Sergio es como ese línea de infantería recosida a cicatrices superviviente de cien batallas en la que un buen general confía para soportar cualquier embestida enemiga.
Experiencia, firmeza, solvencia con un instrumento infravalorado habitualmente por su abundancia y al que Sergio sabe cómo desangrar hasta la última gota. 



Félix Ramírez "Odín"
21 años. Batería


Felix es otro más de los miembros de la banda con formación en conservatorio. Solo en los directos puede apreciarse con total justicia la tremenda potencia que este gigante vikingo derrocha tras los tambores. Su presencia es determinante para que Mörrighan encontrase su auténtico sonido. 

Es rotundo, aplastante, versátil y virtuoso. La base de bombo suena como machacada por martillos. Impregna la atmósfera de fuego. Sus solos de batería empiezan a convertirse en un clásico de los directos de Morrighan. Solos que ejecuta con una limpieza que hace parecer fácil lo impensable.  





HORIZONTES BAJO EL ESTANDARTE DE UNA DIOSA DE LA GUERRA


La complicidad es el secreto. Buscarse con las miradas y devolverse una sonrisa.

Lo que más me asombra de Mörrighan es su extraordinaria juventud que compite con una puesta en escena asombrosa y un sonido directo demoledor de fuerte personalidad. Hablamos de un grupo de 9 miembros que tiene una media de edad de 21 años y que apenas puede decir que tenga un año de trayectoria como tal. No son para nada músicos sin experiencia. Son jóvenes, cierto, pero tienen una formación técnica impresionante y experiencia musical la mayor parte de ellos en grupos anteriores. 

Adrenalina. Queman las naves en cada puesta en escena.

Por eso Mörrighan tiene un punto de salida envidiable. Hay mil cosas que pulir y mejorar, no hay duda, pero es que decir que están empezando resulta incluso una exageración. En apenas meses presentan una puesta en escena que mejora por actuación, ganan una confianza en el escenario que es palpable de una actuación a otra, de ahí que su horizonte sea extraordinariamente amplio si consiguen tener la fuerza necesaria para mantenerse unidos. 


más cerca imposible
Es precisamente por la extrema brevedad de vida que tiene esta banda que sorprenda los logros conseguidos hasta el momento: concursos, festivales, actuaciones, un modesto pero interesante circuito; pero sobre todo la fidelización de un público que le sigue entregado en el que cada vez se cuentan más adeptos.

Creo que el mayor secreto es la honestidad en el escenario y el trabajo duro. Ensayos, disciplina y sobre todo creer en el trabajo diario. En este punto de arranque siento mi trabajo concluido. Si mi presencia en sus vidas ha servido en algo a dar convicción y fuerza a su proyecto, la doy por enormemente invertida. Sus logros son suyos, este es su fruto, el de su esfuerzo, el de creer en sus propios imposibles, el de saber que con querer no es suficientes sino que es necesario pelear hasta desfallecer. 

Un picto y un Bouzouki
Como muchas bandas, viajan solos. No hay más apoyo que el que ellos consiguen inspirar y contagiarnos. Sin más medios que la voluntad de crecer a pesar del oleaje en contra. Este post es una muestra de ello. Tengo la necesidad después de toda nuestra trayectoria, después de estos años, de verles crecer, querer y pelear, después de saberles dueños de su propia identidad y futuro de hablar de ellos, de su trabajo, de lo que tienen hasta ahora a todos vosotros porque creo que merecen la pena. 
Y no os los presento con animo paternalista para que digáis: ¡Ayudemos a esta joven banda que se esfuerza mucho y están solitos! 

NO. 

Os los muestro desde la tranquilidad de saber que Mörrighan quiere y puede comerse el infierno a dentelladas. Desde el orgullo de saber que a poco que sigan en esta línea pronto muchos hablarán de ellos y yo quiero ser el primero. Lo digo con la satisfacción de saberme entre las bambalinas del milagro.

Lo que os digo en estas líneas es: Es un ORGULLO para mí poderos presentar a Mörrighan. 
Merecéis conocerlos en detalle.

Si ellos disfrutan, el público arde a sus pies.



LOS HIMNOS DE BATALLA


Trabajo, trabajo, trabajo.

Mi único punto de frustración es no poder mostraros material acorde. Aún no existe maqueta, aunque trabajan en ello. Las grabaciones que ruedan por la red son grabaciones caseras en el mejor de los casos o vídeos tomados en directos con una calidad de imagen y sonido que no les hace justicia.
Me resulta por otra parte imposible ser capaz de transportaros a sus inflamados directos si no es a través de estos mismo vídeos pero... hay que vivirlo en carne. Si Mörrighan tiene un público fiel es por los méritos de su directo (a pesar de estar cargados de fallos técnicos, acoples, micros o monitores que no suenan, cableado de mala calidad, técnicos poco profesionales... que es el es pan de cada día para bandas jóvenes que afortunados son si consiguen un local para hacer un bolo. Eso no es nuevo.) 

Con todo os mostraré material dando por sentado que sabréis ver más allá de las deficiencias técnicas y de imagen, el alma de esta banda. Son capaces, en mi opinión, de gestionar un equilibrio interesante entre tradición y Metal, fuerza y sensibilidad, contundencia y elegancia. 


Actuación en el festival Dinamomusic en la Plaza de las Cañas de Córdoba
David presenta al grupo y tocan Evocation

Evocation es uno de los temas propios de Mörrighan compuesto por David. Quizá es el tema que más videos protagoniza del aún escaso y deficiente material en la Red. Podría ser un magnífico single de presentación y de hecho el público suele esperarlo con impaciencia. 
Ese: Mörrighan is searching for war se ha convertido ya prácticamente en un grito de guerra.
Deliciosa intro lírica de Patricia que da paso a la voz de su hermano Alex que sostiene el peso del tema. 
David y la propia  Patricia en los coros
Es una lástima que la calidad de grabación no ofrezca la calidad de matices que realmente este tema contiene ni le haga justicia a las voces pero no se le puede pedir mucho a una grabación casera.
Eso sí, se aprecia perfectamente la entrega de un público vibrante.
El video lo cuelga FireMaster666Gamer


Evocation esta vez en la sala AC/DS. Estamos ante su Primer Concierto.
El video, malo en general, tiene muy bonitos planos de la intro de Patricia y su sonido es razonablemente bueno en ese trozo, no puedo decir lo mismo del resto. 
Este vídeo lo cuelga Docjmc007


Concierto en el teatro romano de la Axerquía ante más de mil personas. Tocan Cruithne.
Cruithne es uno de los pocos temas tradicionales en los que David lleva el peso único de la voz además de la viola solista. 
Es un tema in creccendo y atmosférico idóneo para los inicios con una preciosa frase melódica de violín-viola y una percusión casi marcial. 
Va adquiriendo peso conforme avanza, al tiempo que David desgarra la voz en guturales. 
Cierra con el broche dulce de Patricia. Reconozco que este tema me pone burrísimo. 


Adaptación de Highland Road en el último concierto de la sala Wittis.
La calidad de la imagen y los planos cercanos son especialmente buenos. 
Seguimos sin tener suerte con el sonido, especialmente muy accidentado en cuanto a monitores y cadenas de sonido en este concierto. Con todo se puede ver perfectamente cómo estos chicos lo solventan con sudor y cómo el público (entre los que me encontraba) disfruta como enanos.
Este vídeo es propiedad de Ángel Santiesteban




Breve segmento del mismo tema en Axerquía. 
Es una lástima que uno de los pocos vídeos con mejor sonido sea tan breve pero tiene un buen plano del escenario.


La potentísima versión de Tri Martolod un tema tradicional bretón en la Sala Wittis
-o manual en tres colores de cómo encender a un público-
Tuve la inmensa satisfacción de que Patricia me dedicara este tema en el último concierto. 
Sabe que tiene un componente emocional para mi.
Si alguien tiene duda de la energía que derrochan estos chicos en el escenario que observe a David con la percusión o sea capaz de seguir las notas de Diego en el violín.
El sonido general, como siempre, mal; pero en fin.
El público, como siempre, rendido y entregado. Un 10.



Foggy Dew es uno de los clásicos del folk irlandés. La adaptación de Mörrighan está más que a la altura.
Alex como lead vocals. Uno de esos temas que encienden al público. Dinámico y potente en el que pueden lucirse prácticamente todos los instrumentos. Aquí en el concierto de Axerquía.
Para demostrar que realmente estos chicos se lo pasan bomba en el escenario y son los primeros en disfrutar no quitéis ojo especialmente a Rafa en los teclados, :P.



Nuevo vídeo del Dinamomusic como punto y final de este muestrario. 
Este tema en cuestión es uno de mis favoritos y también es recomposición de David a partir de una base de letra clásica. Potente y épico en este tema entran las tres voces. Alex  como lead vocals, Patry en segunda voz y David en coros guturales con una base melódica al punteiro de esas que se clavan en la mente. Escuché este tema en una prueba de sonido y me caí literalmente de espaldas con el final en tres voces empastadas (que por desgracia aquí apenas si se aprecia). Lástima que el sonido sea bastante pobre, pero al descubrir que existía no he podido dejar de ponerlo a pesar de las deficiencias.





IMÁGENES DE AQUELLO QUE DECÍAN IMPOSIBLE

Carga de Caballería. Carlos Nuken. Ensayo.
Os dejo una pequeña galería de instantáneas



Tambores de Guerra. Felix "Odín" y David "Wallace" Ensayo 






Otra vez. Otra vez. Patry, Rafa, David y Sergio en los ensayos


El Descanso del Guerrero. Patrick el Picto






La eterna mirada de Lady Alfiler. Directo.


Bodharms. Patrick y Patry. Directo.

 A pie de escena y sudar con el público.  David y Alex Patrick podrían ser Allwënn y Gharin. Directo.
Notas prohibidas en Gaitas prohibidas. Rafa Viúdez impone las reglas. Directo.

Y ellos lo iniciaron todo. David al arpa y Lady Alfiler al micrófono. Directo.

Diego afila la espada. Ensayos.


El trono de un Rey Vikingo. Félix durante los ensayos.


Carlos Nuken.

Rafa Viúdez


Bambalinas. Pinturas de guerra y Runas de Poder.

Sonrisas en la trinchera. Patricia, Felix y Alexander. Pruebas de sonido.

100% al natural. Pruebas de Sonido del último concierto.




PORQUE EL MAÑANA ES HOY...

Porque es emocionante saber que es cierto, que han crecido, que persiguen lo que importa, que no hay cadáveres en el camino, que siguen siendo tan auténticos como aquella primera vez, aquella primera voz, aquel primer encuentro. Porque es inspirador verles sobre el escenario, agotar instrumentos, pelearlo todo a muerte hasta el último aliento. Porque ningún horizonte es imposible, porque avanzar no mata sonrisas, porque el límite está al final de la imaginación.
Por infinidad de cosas, Mörrighan os digo: este viejo trovador os da infinitas gracias por haberle hecho partícipe exclusivo de vuestro camino. Le inspiráis, le emocionáis.
Espero que tras de mí venga una legión, porque el talento y la magia merecen ser compartidas.
Cruzaremos caminos, es una promesa. Alguna batalla la libraremos juntos, estoy seguro... pero mientras ese día llega seguid invocando a la Diosa de la Guerra. Nosotros estaremos esperando a que oiga nuestro llanto.
Gracias por demostrarme que es imposible dejar de creer.




Cartel del Keltol Fest en Zaragoza. Próximo 15 de Septiembre de 2012.


Y para aquellos que quieran disfrutarles la próxima cita 
será en Zaragoza 
en el Keltol Fest 
el próximo 15 de Septiembre 
junto a otros importantes grupos de Folk Metal Español como 
Celtiberian, Lepoka o Salduie.


El propio grupo ha puesto en marcha una interesante iniciativa para facilitar desde Córdoba y Madrid la asistencia al festival. Se trata del flete del autobús en el que ellos mismos se desplazan que recogerá a las personas que se apunten abaratando así los costes del viaje además de compartir con los interesados un viaje que se antoja intenso.

Si alguien desea más información el correo de contacto de Mörrighan para este evento es 
 felissuco_1990@hotmail.com



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Siempre hay una batalla en la que merece la pena morir.

Un enorme saludo a todos!!!!