Por razas hostiles, el mundo humano y con anterioridad el mundo elfo designaba a ciertos grupos de criaturas con las que solían mantener relaciones de enfrentamiento. El mundo élfico lo hizo por considerarlos primitivos y salvajes, apenas animales… el mundo Humano, atendiendo a estos mismos patrones heredados, los combatió ferozmente y anexionó o los expulsó de las tierras que el incipiente Imperio necesitaba para expandir su poder. Las guerras contra las razas hostiles, como las Cruzadas al Arröstann eran habitualmente utilizadas por los emperadores para reforzar su liderazgo interno y cohesionar su hegemonía.
Los seres que habían montado aquel campamento, los dueños de aquellos caballos y también los mismos a los que pertenecía la carreta, que en realidad era una jaula, eran criaturas grandes y pesadas. Cubrían sus cuerpos fornidos y recios con piezas de metal y pieles de animales. Sus cabezas estaban recubiertas, en su mayoría, por cascos de coraza, aunque era posible descubrir a la luz, ya difusa, la tonalidad de sus duras y coriáceas epidermis. Aun bajo el color púrpura del segundo crepúsculo se apreciaban entre el verdoso y el agrisado, merced de la incidencia de la luz o las sombras en ellas. Las facciones que se dejaban ver bajo las celadas respondían a una rudeza casi grotesca: frentes chatas como las de un simio, ojos pequeños entre los cuales se aposentaban unas narices grandes y anchas... Bajo ellas unos labios mullidos y gruesos en bocas amplias y desmesuradamente grandes, tanto como desarrolladas eran sus mandíbulas.
El Enviado. Libro I
Los
orcos componen la sociedad humanoide “hostil” más compleja y
avanzada del Mundo Conocido. Hace tiempo fueron una sociedad
desarrollada que conocía la agricultura, el artes y artesanía, la
arquitectura, una compleja espiritualidad y la escritura. Hoy día
mucho de eso se ha olvidado. Sistemáticamente expulsados de sus
dominios de origen o circunscritos a orografías difíciles, se han
reconvertido en una sociedad tribal guerrera con tecnología “de
las sociedades del hierro” y con un fuerte componente de bandidaje
de subsistencia. Podríamos asociarlos culturalmente a nuestras
tribus galas o vikingas, para contextualizarlos.
Siglos
de herencia genética merced de la selección natural les han
convertido en una raza feroz que hace de la violencia y la guerra
directa un arte. Aunque sus señores de la guerra no son grandes
estrategas, una horda de batalla es un ariete difícil de detener. A
pesar del rechazo general del mundo “civilizado” a esta raza en
su conjunto, han sido muy apreciados individualmente o en grupos
reducidos como mercenarios, guardaespaldas y otras funciones que
exigiesen un gran despliegue de fuerza, resistencia y ferocidad.
Durante las Guerras del Exterminio los orcos compusieron la columna
vertebral de los ejércitos no-de Culto de los siervos de Kallah.
Como muchas de las razas que habitan el mundo, los orcos también se
dividen en las habituales líneas raciales geográficas (raza
“blanca”, negra, nórdica, oriental...)
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Aproximación a guerrera orco. Las mujeres orco son muy apreciadas como bailarinas exóticas en las Bocas... pero se les da mejor eso de sacar tripas, la verdad. |
Nota: la imagen presenta a orcos creados por el motor de creación de pj de Elder Scroll V Skyrim y representan el estereotipo de orco más cercano al sugerido por esta Saga.