Este año está resultando muy intenso de trabajo a pesar de no haber podido ofrecer aún ni la mitad de contenidos nuevos que prometíamos y teníamos en cartera cuando comenzó. Anda siendo un año lleno de complejidades tanto a niveles profesionales como personales que indefectiblemente ven su eco en nuestra producción.
Una vez abierta la primera puerta y decidir entrar en la batalla de Amazon, Javier y yo hemos comprendido que aunque nos resulta mucho más interesante a efectos meramente económicos seguir lanzando material nuevo, para los objetivos a largo plazo que realmente queremos construir resulta mucho más inteligente solidificar piezas en juego. Corregir y actualizar los contenidos ya en parrilla (la nueva experiencia en el medio nos permite ahora subsanar errores que antes ignorábamos o no estábamos capacitados para ello) y ofrecerlos en sus dos versiones posibles (E-book y papel) centra ahora mismo nuestros esfuerzos inmediatos.
En este sentido se encuadra la segunda edición y renovación de los tres poemarios que componen la trilogía de las Flores de Lis (Latidos, Madrugadas, Espinas y Silencios).
Ellos fueron el material con que rompimos el hielo en Amazon y su edición nunca nos satisfizo del todo, pero nunca los pensamos como verdaderos productos que promocionar al nivel de los otros libros. Era un materia con complejo de inferioridad, dispuesto y escondido solo para aquellos que supieran descubrirlo. Ha llegado el momento de cambiar ese esquema mental y darle a estos libros la misma oportunidad que al resto, a pesar del condicionante minoritario de su género.
Para ello se ha actualizado la edición comenzando por el trabajo de Javier Charro en portadas específicas y exclusivas para cada volumen, que hoy os presentamos. Se ha corregido y maquetado con cuidado su interior y se ha dado forma a una edición en papel que ya ha cursado sus procesos y que estará disponible aproximadamente en 10 o 15 días desde el mismo panel de venta que los e-books en todos los portales Amazon.
Se ofrece así un cambio de registro distinto al épico de la saga o al de las series, que sin embargo resulta realmente la simiente de todos ellos y el lugar de donde bebe realmente mi manera de concebir la narrativa.
Los e-books ya están preparados para su salida inminente.
Hoy queremos enseñaros con orgullo sus nuevas vestiduras.
Nueva portada de la 2a Edición de Latidos por CHARRO
Nueva portada de la 2a Edición de Madrugadas por CHARRO
Nueva portada de la 2a Edición de Espinas y Silencios por CHARRO
Él me mira
extrañado. En sus pupilas se dibuja una expresión desconcertante. No parece
comprender mi petición.
-Debe haber
otro modo de salir de aquí que no pase por matar a docenas de personas –añado.
Él me vuelve a
atravesar con su mirada pétrea.
-Esa no es la
elección sensata de alguien entrenado para matar.
-Ya no
recuerdo esas lecciones, Jäak. Mi pasado es solo niebla y vacío. He visto
demasiada sangre esta noche.
-Si no lo
hacemos, la próxima sangre puede ser la nuestra –asegura él. –Es lo que has
provocado al venir aquí y hablar más de la cuenta.
Agacho la
cabeza.
Admito que la
idea no ha sido la mejor pero al menos tengo una respuesta que soy consciente
de que no habría obtenido de otra manera. No ha sido la mejor opción pero de un
modo u otro he obtenido algo de lo que había venido a buscar: Él era mi
maestro. Ese es el vínculo. Ahí está el pasado…
Un maestro que
no recuerdo, unas enseñanzas de las que solo queda un instinto dormido que despierta
como un acto reflejo… y un beso. Un beso que ha salido de lo más recóndito del
olvido. De la grieta más profunda de un corazón suspendido en el tiempo.
Tengo mil
preguntas. Al menos se me ha concedido la primera respuesta.
-No más sangre
esta noche, Jäak. Por favor.
Él queda
pensativo. Mira a los cuerpos que se desangran sobre el suelo de piedra y su
gesto me obliga a secundarle la mirada. Me devuelve esos ojos verdes de diablo.
-Hay un
pasadizo, pero llegar hasta él sin llamar la atención puede ser complicado.
Esto es la Orden de Ylos: no tardarán en descubrir los cuerpos y con ellos
nuestra ausencia. Se nos echarán encima. Hay ojos y oídos por toda esta maldita
ciudad. Están en todas partes. No dejar testigos es nuestra única posibilidad
de ganar tiempo.
Lo que dice es
cierto, al menos en algo tiene razón: hay que ganar tiempo.
Le tomo la
mano, que se mancha aún de la sangre de los muertos. Él mira mi gesto como si
hiciese Eras que ninguna mano tomase la suya. Queda en silencio, atrapado en
ese gesto. Su mirada parece dudar.
-Nada
perdonará la vida de los guardias que se apostan tras esta puerta.
Hago
concesión. Entiendo que tendremos que tomar algunas vidas a cambio de nuestra
fuga.
-Usemos el
pasillo. Podemos deshacernos de las pruebas, provocar un incendio que fuerce a
los demás a huir. Eso les mantendrá ocupados y distraídos.
Jäak duda.
Mi plan
entraña riesgos que cree innecesarios.
Nuestros ojos se funden. Es cierto que parece haber debilidad ante ellos.
-Si algo sale
mal…
-Nada va a
salir mal –aseguro sin que ningún argumento lógico pueda sostener mi seguridad.
-Todo puede
salir mal.
-Confiaré en
mi maestro.
Mi respuesta
le arranca una sonrisa descreída pero he roto barreras. Rebusca entre los
pliegues de sus víctimas y regresa con un par de puñales que me entrega.
-Te enseñé a
usarlos. Eras la mejor. Sigue tu instinto.
Quedo mirando
las hojas de los cuchillos con cierto gesto ausente. Aún me parecen ajenas,
pero sé que sus palabras son ciertas. Ese instinto es el que me ha llevado
hasta aquí por mucho que me cueste admitirlo.
Una mirada de
confianza y un guiño anteceden a la trampa que Jäak urde para eliminar a los
dos guardias del exterior. Yo soy el cebo, él es el brazo ejecutor.
Pronto los
soldados yacen cuanto al resto de cuerpos y yo aún no he tenido que mancharme
las manos de sangre. Le veo en su terreno. Mi cabeza burbujea, mi mente se
inquieta. Algo dentro de ella, escondido, profundo, encadenado, que busca
desesperadamente la liberación. Le veo en su terreno, aunque no le reconozca.
Sé que hubo un tiempo en el que me acostumbré a las imágenes y gestos que ahora
me ofrece.
-¿Cómo me
conociste? Desde cuando me… -Su mirada esmeralda detiene las palabras en mi
boca. Aún anda acercando cuerpos pero se ha detenido ante mis dudas. Hay un
silencio atroz que me traspasa el alma. Sus ojos son como munición de ballesta
que acelera mi corazón y lo atraviesan. Su silencio es explícito. Recelan en
darme la información pero yo insisto en batallar contra sus ojos. Por un
momento creo que volverá a vencerme, pero cuando estoy a punto de alzar la
bandera blanca y aceptar su triunfo, suspira y baja la mirada. El resto de la
conversación la mantiene sin mirarme.
-Tendrías unos
diez o doce años cuando llegaste. Yo te doblaba la edad pero ya llevaba tiempo
entrenando a los más jóvenes. Vosotras fuisteis mi primera asignación de
verdad.
-¿Vosotras?
–El obvia mi pregunta y sigue hablando.
-No solo debía entrenaros; estabais bajo mi
cuidado y responsabilidad. Cuando llegaste no eras más que una mocosa asustada
y sucia.
-¿Llegar de
dónde?
-Te compraron.
Huérfana, criada en las calles, no lo sé en realidad. Ellos consiguen así a sus
nuevos reclutas. Nunca hacíamos preguntas. Así llegaste, como todos, como una
vez yo también fui comprado.
-Como si fuera
mercancía.
-Eras
mercancía. Eso es un hecho. Con mucha suerte una niña como tú hubiera acabado
en algún prostíbulo barato. Los chicos aún tienen suerte y quizá pueden aspirar
a que alguien le interese un mozo de cuadras, algún ayudante barato al que
encargar las faenas más desagradables… pero una niña… Hay muchas bolsas
repletas en los mercados dispuestas a soltar plata por un adorable juguete sin
estrenar. Te hicieron un favor, en
realidad.
-He acabado en
un prostíbulo –afirmo con tono cínico. Jäak me mira y su expresión es amarga.
-Acabado, con
22 años. Te aseguro que de no haber sido así, no hubieras llegado a verte sangrar por primera vez.
Se me coge un
pellizco en el estómago. Jäak acaba y me manda con un gesto salir al pasillo.
Él viene detrás y cierra con llave la puerta de aquella habitación. Avanzamos
unos metros antes de encontrarnos con un tramo de escaleras que recuerdo de
cuando me llevaron a la sala.
-El pasillo
está en la capilla. Debemos pasar el claustro y la biblioteca. Si alguien nos
detiene, sígueme la corriente.
Acepto las
normas del juego. Lo cierto es que las altas horas de la madrugada facilitan no
encontrarnos con mucha concurrencia.
Hay preguntas
que siguen sin responderse.
-¿Qué pasó,
Jaak?
Él echa un vistazo tras la esquina del pasaje
que conduce al claustro interior antes de devolverme una mirada llena de
significado.
-¿Qué pasó?
Dedúcelo, Lya. Eres una mujer inteligente.
Le miro
intensamente. Sus ojos parecen iluminar las sombras con un irreal fulgor verde.
-Te
enamoraste.
-Me equivoqué.
Crucé una línea.
-Has vuelto a
cruzarla –le advierto.
-No, tú no
recuerdas nada y será mejor así.
Hace el amago de
avanzar pero le retengo tomándole de un brazo.
-Me mandaron
matarte, dijiste. ¿Por qué?
-Porque nadie
que pertenezca al clan puede escapar de él.
En esta
ocasión me empuja para que salga por delante. Ambos cruzamos entre las sombras
de las columnas que perimetran el patio. Estamos cerca de una gran puerta de
doble hoja y elaborada talla cuando una voz nos da el alto a nuestras espaldas.
Jäak se vuelve por inercia, pero yo no necesito mucho para saber que ya han
descubierto los cadáveres. Resuenan ecos de hombres con armadura por las
inmediaciones. Han tardado poco, demasiado poco.
-Corre, ¡entra en la habitación! –casi me empuja
para que le obedezca. Apenas me da tiempo de articular palabra.
No es la
biblioteca. Tampoco la capilla. La interrupción nos corta la huida.
Está oscuro y
no acierto a ver, pero no pasa mucho tiempo antes de que Jäak entre tras de mi.
Trae una lámpara de aceite encendida. Es uno de los fanales que iluminaban el
claustro. Me señala una de las ventanas. Corro hacia ella mientras escucho
perfectamente el sonido de los hombres con armadura que se aproximan. Jäak
corre a mi lado pero de pronto se vuelve. Coincide con la entrada de los
primeros guardias. Me giro al tiempo de ver cómo les lanza el fanal de aceite
que se quiebra al estrellarse sobre el primero de ellos envolviéndolo en una
sábana de llamas. El caos que genera nos proporciona un poco de aliento en
nuestra escapada.
Abro los
postigos del ventanal. Da a otro pequeño patio interior entre los edificios.
Jäak me apremia a salir y ambos salimos al exterior sin mirar atrás. El fuego
no los va a detener para siempre.
Hay un
edificio bajo a cuyo techo podemos encaramarnos. Jäak sube primero. Es ágil
como un felino. Se vuelve para ayudarme pero descubro que no le necesito. Me siento casi en mi terreno encaramándome
por la pared. Un vistazo atrás nos descubre que nos siguen. Ellos no tendrán
tantas facilidades.
El tejado es
inclinado pero nos permite movernos con cierta comodidad. De él conseguimos
alcanzar otro volumen más alto y de este, a una cornisa que discurre hasta
fundirse con un murete que da a la calle. Los guardias nos siguen a duras
penas, pero es mejor no desaprovechar nuestra ventaja.
Saltamos a la
calleja desierta y ambos comenzamos a escapar por entre sus sinuosas curvas en
la madrugada. No es ninguna locura poner cuantos más metros de distancia,
mejor. Salimos a la primera calle amplia
justo para encontrarnos con una carreta destartalada que se cruza en
nuestro camino. Nos apartamos por pura inercia, aún sobresaltados solo para
comprobar que la carreta se detiene ante nosotros. Su conductor se deja ver
entre los fulgores de la luna.
-¡¡Arriba!!
¡Vamos, subid!
Su gesto es
explícito, pero Jäak duda, aún desconcertado.
-¡Täarom! ¿qué
haces…?
-¿Le conoces?
No me da
tiempo despejar las dudas de mi
acompañante.
-Es obvio que
no iba a dejarte sola. Llámalo intuición pero estaba seguro que tu brillante
idea de dejarte capturar necesitaría una vía rápida de huida.
Miro de reojo
a la mula desgastada que tira de la carreta y le sonrío de medio lado.
-Rápida,
rápida… no parece que sea.
-Deja de
protestar y sube de una condenada vez, Lya.
-¿Es de fiar…?
-Tanto como
hace una hora lo eras tú, querido Jäak –le aseguro con un guiño.
Huida by CHARRO
Täarom conduce
la carreta por callejas oscuras y se aproxima a la bahía de Dar. Nosotros nos
escondemos en el cajón. No le pregunto dónde va. Imagino que tiene un plan.
Llevar la carreta por los bulevares del norte sería llamar la atención. Intuyo
que quiere alejarnos de la zona y luego pensaremos dónde ir. Ahora me alegro de
tener personas en las que confiar y que él decidiese no hacerme caso y regresar
a la Sirena.
Paramos en un
oscuro y desvencijado muelle abandonado. No hay más luz que la que proyecta
Kallah desde el cielo salpicado de estrellas. Al otro lado de la bahía, Las
Bocas sigue luciendo con descaro su manto de lentejuelas brillantes en la
noche. El faro, al otro extremo, no guiña su único ojo.
Solo entonces
nos relajamos. Solo entonces descendemos de nuestro escondite. Solo entonces
nos permitimos bajar la guardia…
-Gracias por
la ayuda, mi nombre es Jäak–. Ofrece su mano en gesto de gratitud. Täarom
sonríe ante él. Yo continúo sacudiendo el heno pegado a mi cuerpo. Es un bonito
momento.
-No hay de
qué, Jäak.
Täarom aprieta
su mano con gesto firme y sin borrar su amplia sonrisa de sus labios. Jäak
también sonríe. Mis labios comienzan a dibujar también el mismo gesto…
Pero…
Täarom no le
suelta. De hecho le aprieta contra él en un inesperado movimiento. Jäak borra
la sonrisa de un soplo. Täaron le susurra algo al oído que yo escucho
perfectamente.
-Saludos de
los Filos, Jäak.
Mi sonrisa
queda congelada solo en el amago. Mi gesto se vuelve lívido cuando veo a Jäak
caer a mis pies y el cuchillo ensangrentado de Täarom en su mano.
-Sabía que me
llevarías hasta él, Lya. Sabía que antes o después tú me llevarías hasta él.
Mi corazón
gira ciento ochenta grados. Noto un estremecimiento que me recorre de parte a
parte. La mirada de Täarom ha cambiado, su gesto, su presencia…
Busco las
dagas en mi cinto pero él es asombrosamente rápido. El cuchillo que lleva aún
vestido de la sangre de Jäak consigue abrir carne en mi brazo a pesar de mis
reflejos. El dolor es eléctrico. Detengo un par de ataques antes de que su
pierna encuentre hueco y me desplace. Mi cabeza gira. Sé que la sorpresa me ha
hecho mella pero es un mareo incontrolado. Mis rodillas tiemblan… eso no lo ha
provocado la sorpresa.
-Ala de cuervo
–confiesa Täarom mientras se acerca con gesto triunfalista y sonrisa de
victoria-. No iba a correr riesgos con el viejo y contigo en un mismo encuentro,
cielo.
-¡Veneno!
-Tranquila –me
asegura sin dejar de avanzar-. Morirás antes de que haga efecto.
Levanta su
brazo armado para acabar aquel trabajo. Mis brazos pesan como si fueran de
plomo. Nada puede detener ese aguijón. El escorpión dispara a matar…
Pero…
Un silbido
anuncia un final inesperado. Algo le golpea el hombro y lo arranca del suelo
evitando la estocada mortal.
Es una flecha.
Una
voz, de mujer resuena en la penumbra.
-Nunca
me fie de ti, Täarom.
Me
giro. Hay una sombra entre las sombras. Mi mente se desvanece mientras ella
avanza. Todo me da vueltas. Todo es un caos donde los recuerdos y las imágenes
se filtran.
Es
una mujer esbelta y exótica. Se arma de aquel arco que ha conseguido detener el
sacrificio.
-Yo
también os he seguido.
Mi mente se
oscurece… todo se vuelve negro… como la piel de la chica que acaba de llegar.
***
Parpadeo… Regreso a la
conciencia.
No, no es mi conciencia…
Estoy en un lugar oscuro y frío.
Tengo miedo…
No es mi conciencia. No, no lo
es.
Observo mis manos. Son pequeñas.
Observo mis piernas, son delgadas. Palpo mi pecho, apenas existe.
Tengo diez años. No es mi
conciencia:
Es mi recuerdo.
Opciones.
1-. Mantente en silencio, Lya y
trata de explorar el lugar.
Depender de la tecnología tiene su lado negativo. Cuando esta falla, enlentece todo el proceso.
La tarjeta gráfica del Pc de Javier decidió morirse hace casi una semana. La cosa le ha tenido parado hasta el momento con el retraso de muchos asuntos importantes. Ha sido de esos temas farragosos que cada día parece que va a solucionarse pero que no hacen sino complicarse un poco más. Por esa razón, en este blog, el evento de esta semana de Lya ha tenido que ser pospuesto.
Como no hay mal que por bien no venga, en este tiempo, Juan Francisco nos ha vuelto a enviar parte del proceso de la espada que con tanto mimo y cariño está haciendo. La idea era enseñaros este material tras el pertinente capítulo de Lya, pero viendo cómo están las cosas, lo adelantamos.
Las piezas en el trabajo de Juan Francisco comienzan a encajar y tomar forma. Muchos ya podréis reconocer sin duda la pieza. Aún no está acabada y desde aquí animamos a Juan a seguir compartiendo con nosotros los detalles de su elaboración.
Creemos que está quedando genial.
Las fotos son cortesía del propio Juan Francisco Martínez Cerezo.
Las piezas encajan.
Pliegues y túnica.
Detalles del rostro y la túnica.
Encajan los brazos y adquieren su posición definitiva.
Y el cabello!!!
He aquí la pieza con detalles del mango y la guarda. Qué currazo!!!
Cosas como ésta nos entusiasman, de verdad.
Mil gracias por tomaros tantas molestias y dedicarnos vuestro tiempo y creatividad.
La Äriel como parte del logo de cabecera de la Saga by CHaRRO
Se llama Juan Francisco Martinez Cerezo. Vive en Madrid.
Le conocí en la firma del Códex Apocalypse la pasada feria del libro de Madrid. Venía acompañado de su mujer, Débora.
En aquel momento ya me arrancó una sonrisa al referirme que había leído primer y segundo volumen de La Flor de Jade a pesar de venir a conseguir la firma para el Códex Apocalypse que también confesó haber acabado. Pero lo que no esperaba era la enorme sorpresa que iba a darme cuando, estando de retiro en Barcelona, a través de chat nos confiesa que anda detrás de fabricar la réplica a escala real de la empuñadura y guarda de "la Äriel" la espada fetiche de Allwënn, inspirado en parte por los diseños de Javier Charro, en parte por su propia idea de la espada a través del texto de la saga.
Diseño inicial provisional del pomo y enmague de La Äriel por CHARRO para S&S
Es posible que no haya mayor satisfacción para una pareja de artistas que conocer que su trabajo inspira el de terceros. Que lo inspira así, además, en secreto, sin pretensión de lucimiento, sin acuso de recibo ni letras pequeñas. Simplemente inspiración, pura y dura.
Foto original de Juan Francisco Martinez Cerezo del proceso de modelaje y ensamblaje de la Äriel a escala real.
Javier y yo nos sentimos como niños que estrenan zapatos. Maravillados ante la creatividad e ilusión de personas capaces de querer dar un paso más allá y dar vida a lo que nosotros hemos construido con palabras e imágenes. En momentos como este nos sentimos muy orgullosos de nuestro trabajo, pero también tremendamente impresionados ante iniciativas tan bellas y emotivas como la de Juan.
Paso 2 en el modelaje de la empuñadura de la Äriel. Foto de Juan Francisco Martinez Cerezo
En momento como este somos verdaderamente conscientes del poder inspirador de un trabajo hecho con pasión e ilusión, cuando nuestro esfuerzo obtiene hijos de carne y hueso; cuando nuestras noches insomnes contagian de vida a otros que nos regalan su tiempo, su esfuerzo y sus mejores esfuerzos en seguir dando vida a este universo.
Según nos cuenta Juan, la pieza medirá acabada unos 60 cm, tamaño real del poderoso mango de la espada que empuña nuestro feroz Allwënn y de cuya historia y grietas daremos cuenta en el libro ilustrado Allwënn Soul&Sword que Javier y yo preparamos desde hace más de un año. Estará fabricada de pasta de modelar y nos ha prometido más fotos de su paso a paso. Os dejamos de momento el documento gráfico que nos avanzó a la espera de nuevos pasos.
Estamos seguros que el mismo interés y curiosidad que nos despierta a nosotros, despertará a todo aquél que haya hecho de este blog su punto de encuentro con nuestro trabajo, por esa razón prometemos hacer un seguimiento de esta pieza conforme Juan nos siga compartiendo fotos de sus procesos.
Desde aquí, Javier y yo queremos expresarle nuestro más profundo cariño y admiración por el detalle y la dedicación que está invirtiendo en dar vida y forma real a nuestros sueño.
Nuestro Allwënn sostiene su legendaria espada en la portada del segundo volumen de Flor de Jade.
Cover by CHARRO.
Gracias por hacernos merecedores de tu talento, Juan.
El detalle es increíble.
La tensión de las miradas empieza
a hacer mella en mi ánimo.
Soy consciente
de la delicada posición en la que me encuentro. Tengo a tres agentes de Ylos
esperando una explicación plausible. Mis palabras pueden ser mi tumba. Aguanto
la mirada de Jäak. Es dura, pétrea. Está tenso y lo percibo perfectamente. En
este instante no puedo hacer ninguna predicción fiable sobre su posible
reacción. Tengo el impulso de delatarle. De confesar que nos hemos reunido en una
casa en ruinas en el puerto. Que creo que tiene una doble identidad y que
confiesa conocerme bien.
Quiero, deseo,
casi me excita por un momento la posibilidad de desnudarle ante los
inquisidores, forzarle a quitarse una de las máscaras, porque intuyo que tiene
más de una. Ni siquiera me planteo las consecuencias, Es casi como si tuviese
mucho más valor y sentido para mí despojarlo de su careta, así, abiertamente,
sin que nadie lo espere, que los acontecimientos que puedan desatarte
inmediatamente a causa de ello.
Me mira.
Me atraviesa.
Me desarma,
casi.
Hay un segundo
en el que mi lengua quiere comenzar a articular su respuesta, pero él se adelanta.
—Es una de mis
confidentes. No la he registrado, por eso no tenéis constancia de que exista.
Está en un puesto clave, es vital que no levante sospechas. El nombre que ha
dado es el nombre en clave que uso con ella en nuestros encuentros.
El hombre maduro mira a Jäak con el rostro
torcido. Luego me mira esperando una corroboración. En ese momento me hundo y
admito una débil afirmación.
—Dice que
tiene información sobre la muerte del Príncipe Escarlata, esta misma noche. Es
la primera noticia. ¿Sabías algo de eso?
—No —contesta
Jäak muy firme sin dejar de crucificarme con sus ojos verdes. Parece que ningún
otro estímulo alrededor le aparta de mi rostro. Empiezo a tener dificultades
para aguantarle la mirada. Es más potente de lo que había imaginado. Mi ánimo
recela. Mi barbilla se hunde. Me vence por momentos…
—Entonces es
el momento de esta hermosa jovencita empiece a contar todo lo que sabe —insinúa
el más veterano de los tres.
Ese es el único
instante en el que Jäak parece apartar ligeramente su mirada de mis ojos. Es un
segundo, pero me siento liberada. Se aproxima al inquisidor de mayor edad y le
susurra al oído.
—Es mi
confidente. Hablará conmigo más confiada. Yo la interrogaré si no tenéis
inconveniente.
—Personalmente
me intriga mucho lo que esta muchacha tiene que contarnos.
Hace un gesto
con su ceja y el otro inquisidor se mueve hasta uno de los rincones donde el
arco de luz de la antorcha no llega. Se funde en las sombras y escucho un sonido
de arrastrar sobre el suelo. Vuelve con una banqueta de madera en sus manos y
la coloca tras de mi.
—Siéntate.
Trata de sonar amable pero en realidad es una
orden.
Le obedezco.
Noto cómo me
miran. Me estudian de arriba abajo. Se paran en mis muslos desnudos, en el
vientre, en mi cuerpo apenas cubierto. Recorren con sus ojos mis hombros de
piel crispada. Debo estar acostumbrada a miradas como esas, pero debo haberlo
olvidado y me siento intimidada.
Percibo cómo Jäak
da un ligero paso hacia atrás. El hombre que va a interrogarme acerca su rostro
al mío. Dibuja en su cara una sonrisa de superioridad. Vuelve a mirarme. A repasarme
con su mirada inquisidora.
—No pareces
una criada.
—No, señor —respondo—
Trabajo en la Sirena Varada.
El inquisidor
se vuelve despacio para mirar a Jäak. Él Se muestra impasible al recibir
aquella mirada cargada de significado. Está tenso. Noto que está tenso, pero es
probable que solo yo me haya dado cuenta.
Regresa sus
ojos a mí.
—Una puta…
debería de haberme dado cuenta. —Hace una pausa—. Y ¿cómo es que una puta sabe
que el Príncipe Escarlata ha muerto esta noche? ¿Estabas allí?
Silencio.
Cruzo la
mirada con Jäak. Sigue esforzándose por no delatar su tensión.
Miro a mi
interrogador.
—Sí, señor.
Estaba.
Hay sorpresa
ante la respuesta.
—¿Has visto
quien le ha matado?
Nueva mirada a
Jäak.
Tiene la mandíbula
apretada, ya ni siquiera se esfuerza en disimular.
—He… sido yo,
Señor.
Cierro los
ojos por inercia. Solo un instante, como el chico que confiesa una trastada y
espera la reprimenda. Es un gesto automático que no pienso.
Siento algo húmedo
que golpea mi cara.
Son unas gotas
calientes. Creo que es saliva, que me han escupido.
Al abrir los
ojos el impacto de la visión me sobresalta. El tipo que me interroga tiene la
boca abierta y los ojos dilatados, como si mis palabras le hubiesen sorprendido
tanto que no hubiese podido evitar ese gesto de asombro desmesurado.
Pero no es de
sorpresa por mi confesión aquel gesto.
De su boca
asoma una hoja de cuchilla bañada en sangre. La imagen solo dura una décima de
segundo pero se queda fija en mi retina como si fuese un fresco en la pared. La
hoja sale por donde ha entrado y el cuerpo cae a plomo sobre el suelo. Antes de
golpear la piedra Aquella hoja ya ha encontrado otra garganta y se ha hundido
mortalmente en ella. Yo soy la que por un momento no sabe reaccionar.
Jäak se vuelve
hacia mí con el arma homicida empapada de muerte en su filo. Sus ojos verdes
parecen ahora caníbales. De un gesto que no espero, el dorso de su mano golpea
en mi mejilla y caigo al suelo de aquella bofetada.
—Estúpida. Insensata. Debería matarte aquí
mismo—. Me agarra de las ropas y me devuelve al asiento. La hoja del cuchillo
queda frente a mi cara—. Cinco años de coartada. Cinco años infiltrado en esta
casa para que decidas venir aquí por tu propio pie. ¿Qué esperabas conseguir?
¿Qué maldita cosa ha pasado por tu cabeza para venir aquí, preguntar por mí y
confesar lo que eres a esta gente? No puedo creer que seas tan estúpida, Lya.
El cuchillo se
mueve frente a mi cara. El corazón me palpita. Las palabras de Jäak me laceran
como si ya me hubiese clavado esa hoja. Hay un momento en el que mi cerebro
reacciona sin mi permiso.
Con rapidez de
serpiente agarro sus muñecas y me deslizo torciendo mi cuerpo. Apreso el
cuchillo y giro sus miembros dolorosamente en una secuencia de movimientos que
mi cabeza tiene grabados como mecánicos. Casi está a mi merced cuando
asombrosamente aquellos brazos contrarrestan mi giro con el suyo. Siento perder
mi apoyo, me lleva, me descoloca.
Lo que hace un
instante era una presa perfecta se vuelve contra mí y acabo dolorosamente en el
suelo. Tengo sólo el instante justo de agarrar uno de sus brazos, pero no puedo
evitar que el cuchillo acabe amenazando con su filo la piel de mi garganta. Está
sobre mí. Sobre mi cuerpo. Su cuchillo me besa mi cuello y sus labios se
encuentran a dos centímetros de los míos. Me siento una niña que pelea contra
su padre. Toda mi seguridad se ha venido abajo.
—Dije que
debiste haberme matado. Dije que fallaste en tu misión… pero ¿quieres saber por
qué?
Está enfadado.
Noto su ira, su tensión, su rabia. Trago saliva.
Su presencia
intimida, rescata sensaciones que tenía ocultas. Una parte de él me inspira
miedo… la otra…
—Dímelo tú, Jäak
Vihyou, si ese es tu verdadero nombre.
Me alza como
si fuese de papel. Mantiene su presa en el cuello y la amenaza de la hoja en él.
Me arrastra hasta una pared y vuelve a presionar su cuerpo sobre el mío. El
olor denso que despide me embarga, me regresa a un tiempo que he olvidado,
despierta algo que no puedo reconocer.
—Porque no
puedes sorprenderme, Lya. Porque sé cómo, cuándo y dónde vas a lanzar tu
ataque. Porque conozco tus trucos y tus movimientos…
—¿A sí? ¿Te
has dedicado a espiarme? —Me sorprendo de mi propia temeridad.
—Yo te los
enseñé, Lya. Yo te puse ese nombre. Yo te enseñé el arte de matar. Soy… tu maestro.
Algo gira en
mi estómago.
Una certeza
que siempre he sabido desde que ese nombre, ese Jäak Vihyou apareció en mi
mente, pero que no he querido creer. Continúa hablando.
—Yo te di esta
vida. Yo te hice lo que eres. Pero ocurrió algo que no debía haber ocurrido. Falté
a mi promesa… fui débil.
Su voz penetra
en cada poro de mi piel. Vibra con todas las partes de mi cuerpo. Me
transporta. Hay una parte de mí que no puede combatir a esa voz, que ya está
derrotada de antemano. Una parte de mí que ya conoce las respuestas que va a
darme aunque ignore las preguntas.
—Por eso te
mandaron a buscarme, porque sabían que era débil frente a ti. Se encargaron de
hacer que me odiaras. No tengo nada que reprocharles, merecía ese odio. Te
engañé como único recurso para mantenerte con vida. Pero me encontraste… y solo
me quedó una opción: borrarme de tu memoria.
No quiero
reconocerlo pero estoy temblando bajo él.
Su cuchillo
sigue ahí, en mi garganta. Pero ya no hay fuerza. Nunca tuvo intención de
herir. Su mirada se ha perdido en mis ojos. Su gesto tiene la melancolía de dos
vidas paralelas que han pasado una frente a otra sin poder tocarse. Su voz ha
terminado abriendo las mismas heridas que se esforzaba en cerrar.
—Matarme podía
haber sido una opción más rápida —le digo—. Definitiva, sin cabos sueltos, sin
errores. Si eras maestro de asesinos… ¿qué te lo impidió?
Su respuesta
la he conocido siempre sin saberla.
—Lo
mismo que me impide ahora hacerte callar para siempre. Lo mismo que me obligó a
marcharme para no ponerte en peligro. Lo mismo que me hizo quedarme entre las
sombras a pesar de saber que no volverías a reconocerme. Lo mismo… que me ha obligado
a hacerlo todo. ¿No lo imaginas?
Le
miro.
No soy
consciente de que mi pecho se ha acelerado sin permiso. Que mis brazos y
piernas se han rendido de antemano. Que mis ojos se han clavado en sus
pestañas. Noto cómo mi cabeza batalla. Cómo en mi mente los recuerdos
durmientes se rebelan contra aquello que los encierra. Percibo su guerra
interna, la necesidad de liberarme. He quedado mirando sus labios entreabiertos.
El mira los míos. Los nudos en la garganta se deshacen en un parpadeo.
Hay un
instante de impulso incontrolado.
Mi impulso.
Su impulso.
Como ciegos
que se lanzan al abismo. Como signos de interrogación sin respuesta inmediata. Como
el último segundo de la vida. Ambos, los dos. Sin medirlo, sin premeditarlo,
nos lanzamos sobre los labios del otro como si ese fuese el único camino de
salida.
Me
besa, me muerde.
Le beso. Le
devoro.
Las manos
inician un recorrido perverso por el cuerpo del otro. Mi cuerpo traza formas
sinuosas entre sus brazos. Su cuerpo se aprieta al mío como si quisiera soldarse
a mi piel.
El cuchillo
desaparece de sus manos como un invitado no deseado que huye de la fiesta.
Cae al suelo.
Es su golpear
de metal el que nos obliga a despertar.
Él tiene mi
rostro entre sus manos. Yo le abrazo por detrás del cuello. Una de mis piernas le
rodea la cintura. He perdido la sensación del tiempo. No he sido dueña de mis
actos. No sé de dónde ha salido tanta pasión en un instante. No sé, tampoco, cómo
he podido refrenarla en este momento.
Nos
recomponemos. A duras penas, nos recomponemos.
No es ni el
mejor lugar ni el mejor momento.
No apartamos
del otro siendo conscientes del impulso que nos ha llevado a comernos sin
pensarlo. Como haber cruzado una línea prohibida de nuevo. Como haberse quitado
el antifaz en mitad del baile de máscaras.
Mis manos
tiemblan.
Tengo el sabor
de sus labios en los míos, la huella de su boca en mi barbilla, la piel de sus
mejillas sin rasurar arañando las mías.
Él se agacha y
recoge su cuchillo. Me lo tiende sin decir una palabra.
—Tenemos que
salir de aquí, Jäak. —mi voz aún se escucha temblorosa. Él asiente con un débil
cabeceo.
—Hay cerca de
20 personas en esta casa franca —me cuenta mientras saca otra daga de su cinto,
oculto por los vuelos de su capa—. Incluyo agentes, criados, servicio y los
mercenarios de custodia. Si queremos darnos algún tipo de ventaja deben morir
todos. Espero que no hayas olvidado todo lo que te enseñé.
Impulso by CHARRO
Opciones
1—. Sigue el plan de Jäak.
Matadlos a todos,
quemad la Casa Franca.
Sin testigos, eso nos dará tiempo.
Cumplimos 8 meses desde que decidimos levar anclas en este mar turbulento que es Amazon y apostar por nuestro trabajo al margen de las editoriales. Han pasado muchas cosas desde entonces y casi parece que llevemos una vida en estas trincheras. Los títulos han estado a merced del oleaje. Hemos recibido grandes apoyos y críticas descarnadas. Hemos estado arriba, abajo. Muy arriba y muy abajo, en muchos sentidos. Hemos sido recompensados, solicitados, zarandeados, envidiados, acogidos, festejados, entendidos y mal entendidos; compartidos y deliberadamente ignorados. Hemos tenido momentos increíbles y semanas de oscuridad en el abismo. Con días de explosión creativa y crisis donde los dedos se quedaban rígidos como estacas. Hemos tenido buenas y malas ideas. Hemos visto pasar mil caras delante de nosotros. Hemos encontrado un montón de gente nueva entusiasmada con nuestros proyectos y nuestra manera de entenderlos que se han partido el espinazo por brindarnos un hueco en sus espacios y ventanas. Hemos pasado realmente de todo en estos 8 meses de singladura.
"Stop SOPA" promo. Allwënn-Anonymous
Parece que fuese ayer cuando Javier y yo decidíamos lanzar El Enviado a red "a ver qué pasaba". Parece ayer cuando hacer 5 libros en un día motivaba una fiesta, cuando el primer blog nos mencionaba o el primer lector "digital" nos hacía un comentario en Amazon. Parece que fue ayer cuando nos decían que el digital no tenía futuro (muchos de los que eso nos decían tienen ahora sus productos en digital, curioso), que un libro de género épico no duraría una semana entre los más vendidos o que solo había tres o cuatro autores consagrados en España capaces de hacer 100 libros digitales al año (si, la ignorancia es capaz de eso y más). También parece que fue ayer cuando comenzamos a abrir nuestro trabajo a otros, en las redes sociales, en un blog que pronto se convertía en una pequeña red de ellos y comenzamos a ver con sorpresa que la acogida entre desconocidos resultaba mucho más intensa y emotiva de lo esperado. Cuando ello definía lo que sonnuestras alas y también nuestra corona de espinas: la independencia. Controlarlo todo, pero tener que hacerlo todo. Partir de cero sin saber cuál puede ser el final del viaje... Y Javier comenzó a transformar las portadas y empezaron a salir láminas para S&S que se valoraban en nuestro pequeño y secreto grupo de trabajo: El Galeón Fantasma. Decidíamos saltar de género e iniciar una aventura romántica que solo sería el punto de arranque de nuevas experiencias. Nos miramos a la cara y decidimos apostar por lo único que tenía sentido apostar: nosotros y nuestro esfuerzo... y el equipo Vilches&Charro comenzaba a caminar... y tras nosotros han venido otros.
"Nuestros Productos"
Desde entonces podemos decir con orgullo que hay más de 5.000 volúmenes de la Saga Épica vendidos entre España, USA, UK, DE, FR e IT, a los que hay que sumar más de 4.000 en dos promociones gratuitas que nos han sorprendido hasta el extremo. Eso hacen un total de casi 10.000 libros dispersos por el mundo. 10.000 personas que ahora tienen un poquito de nosotros. Somos conscientes de que son números modestos aún. Llevamos estando meses en el top 100 en España con unos títulos muy lejos de ser el prototipo de bestseller en esa categoría, compitiendo codo a codo con enormes escritores independientes y siendo líderes de nuestras categorías también en USA. Ayer comprobábamos que también estamos entre los 10 primeros títulos de Fantasía en UK. Un blog que arrancaba con apenas 3.000 visitantes únicos cuenta hoy con casi 60.000, con picos de 200 visitas por todo el mundo. Nuestra web de Facebook suma seguidores a diario y las visitas a los trabajos de Javier en Charroart, Devianart y otros portales se han multiplicado exponencialmente así como sus láminas destacadas en publicaciones y webs de ilustración.
"¿Juegas?"
"Día del Culo"
Todo ello no hace sino darnos fuerzas en esos instantes en el que el horizonte se oscurece o parece que nuestro trabajo consuma nuestras últimas energías, porque hay días para todo en esta guerra.
10.000 personas en 8 meses que sueñan con nosotros, a los que les hemos entregado todo lo bueno que podemos hacer, que esperan de nosotros más y mejor.
No podemos defraudarles.
A todos ellos les decimos: seguimos aquí. El trabajo es duro pero merece la pena. No hemos cumplido ni la mitad de nuestros objetivos. No hemos podido dar ni la mitad de lo que prometimos, pero aquí seguimos con la misma ilusión que el primer día. Seguimos solos, para que nadie nos diga cómo debemos hacer las cosas. Seguimos apostando para nuestros trabajos por el medio digital, barato y al alcance de todos. Seguimos pensando que en ocasiones es mejor regalar nuestro trabajo si con ello nuestro trabajo llega a personas y lugares que de otra forma o circunstancias no llegaría. Seguimos apostando por que los autores sean los que decidan cómo, cuándo, cuánto y dónde.
Así pensamos y no dejaremos de hacerlo.
"¿Juegas?II"
Las ediciones en papel están en marcha, porque no nos olvidamos de aquellos que siguen encontrado un placer indescriptible en pasar las páginas. La Saga Épica y la Serie Romántica continúan en el horno a pesar de los muchos contratiempos que andamos teniendo. S&S está alcanzando un nivel extraordinario con Javier entregado en dar la máxima calidad a las ilustraciones. Ya vemos cerca el salto a USA, Inglaterra y Francia con productos en sus propias lenguas. El reto es impresionante, pero también apasionante. Somos conscientes de que pronto otros seguirán esta estela, igual que nosotros seguimos a aquellos cuya filosofía y usos nos han enseñado y motivado a tomarlos como ejemplo; y eso también nos motiva a nosotros. En las Artes está produciéndose una revolución y nos encanta formar parte activa de ella.
"¿Conoces a Lya?"
Queda tanto por hacer que casi sobrecoge, pero eso solo sirve para estimularnos. Muchos de los que andáis por ahí aún no nos conocen, ni nosotros a ellos...
Y queremos llegar a todos.
Mil gracias a todos los que nos leen, nos comentan, nos apoyan, nos siguen, nos reseñan, nos comparten, nos escriben... en definitiva, a quienes nos demuestran su cariño y valoran el esfuerzo que realizamos.
Todo esto va por vosotros.
;)
Promo "Follower" El Eviado Twitter xD
"Codex Apocalypse" promo
"Cartel LIF2"
Novelas:
Avances del relato ilustrado "Allwënn, Soul & Sword":