miércoles, 6 de junio de 2012

Lya, Elige su Destino. Acto VIII. Baile de Máscaras


Acto VIII

Baile de Máscaras





La tensión de las miradas empieza a hacer mella en mi ánimo.

Soy consciente de la delicada posición en la que me encuentro. Tengo a tres agentes de Ylos esperando una explicación plausible. Mis palabras pueden ser mi tumba. Aguanto la mirada de Jäak. Es dura, pétrea. Está tenso y lo percibo perfectamente. En este instante no puedo hacer ninguna predicción fiable sobre su posible reacción. Tengo el impulso de delatarle. De confesar que nos hemos reunido en una casa en ruinas en el puerto. Que creo que tiene una doble identidad y que confiesa conocerme bien.
Quiero, deseo, casi me excita por un momento la posibilidad de desnudarle ante los inquisidores, forzarle a quitarse una de las máscaras, porque intuyo que tiene más de una. Ni siquiera me planteo las consecuencias, Es casi como si tuviese mucho más valor y sentido para mí despojarlo de su careta, así, abiertamente, sin que nadie lo espere, que los acontecimientos que puedan desatarte inmediatamente a causa de ello.
Me mira.
Me atraviesa.
Me desarma, casi.
Hay un segundo en el que mi lengua quiere comenzar a articular su  respuesta, pero él se adelanta.

—Es una de mis confidentes. No la he registrado, por eso no tenéis constancia de que exista. Está en un puesto clave, es vital que no levante sospechas. El nombre que ha dado es el nombre en clave que uso con ella en nuestros encuentros.
 El hombre maduro mira a Jäak con el rostro torcido. Luego me mira esperando una corroboración. En ese momento me hundo y admito una débil afirmación.
—Dice que tiene información sobre la muerte del Príncipe Escarlata, esta misma noche. Es la primera noticia. ¿Sabías algo de eso?
—No —contesta Jäak muy firme sin dejar de crucificarme con sus ojos verdes. Parece que ningún otro estímulo alrededor le aparta de mi rostro. Empiezo a tener dificultades para aguantarle la mirada. Es más potente de lo que había imaginado. Mi ánimo recela. Mi barbilla se hunde. Me vence por momentos…
—Entonces es el momento de esta hermosa jovencita empiece a contar todo lo que sabe —insinúa el más veterano de los tres.

Ese es el único instante en el que Jäak parece apartar ligeramente su mirada de mis ojos. Es un segundo, pero me siento liberada. Se aproxima al inquisidor de mayor edad y le susurra al oído.
—Es mi confidente. Hablará conmigo más confiada. Yo la interrogaré si no tenéis inconveniente.
—Personalmente me intriga mucho lo que esta muchacha tiene que contarnos.
Hace un gesto con su ceja y el otro inquisidor se mueve hasta uno de los rincones donde el arco de luz de la antorcha no llega. Se funde en las sombras y escucho un sonido de arrastrar sobre el suelo. Vuelve con una banqueta de madera en sus manos y la coloca tras de mi.
—Siéntate.
 Trata de sonar amable pero en realidad es una orden.
Le obedezco.

Noto cómo me miran. Me estudian de arriba abajo. Se paran en mis muslos desnudos, en el vientre, en mi cuerpo apenas cubierto. Recorren con sus ojos mis hombros de piel crispada. Debo estar acostumbrada a miradas como esas, pero debo haberlo olvidado y me siento intimidada.
Percibo cómo Jäak da un ligero paso hacia atrás. El hombre que va a interrogarme acerca su rostro al mío. Dibuja en su cara una sonrisa de superioridad. Vuelve a mirarme. A repasarme con su mirada inquisidora.
—No pareces una criada.
—No, señor —respondo— Trabajo en la Sirena Varada.
El inquisidor se vuelve despacio para mirar a Jäak. Él Se muestra impasible al recibir aquella mirada cargada de significado. Está tenso. Noto que está tenso, pero es probable que solo yo me haya dado cuenta.
Regresa sus ojos a mí.
—Una puta… debería de haberme dado cuenta. —Hace una pausa—. Y ¿cómo es que una puta sabe que el Príncipe Escarlata ha muerto esta noche? ¿Estabas allí?
Silencio.
Cruzo la mirada con Jäak. Sigue esforzándose por no delatar su tensión.
Miro a mi interrogador.

—Sí, señor. Estaba.
Hay sorpresa ante la respuesta.
—¿Has visto quien le ha matado?
Nueva mirada a Jäak.
Tiene la mandíbula apretada, ya ni siquiera se esfuerza en disimular.

—He… sido yo, Señor.
Cierro los ojos por inercia. Solo un instante, como el chico que confiesa una trastada y espera la reprimenda. Es un gesto automático que no pienso.
Siento algo húmedo que golpea mi cara.
Son unas gotas calientes. Creo que es saliva, que me han escupido.
Al abrir los ojos el impacto de la visión me sobresalta. El tipo que me interroga tiene la boca abierta y los ojos dilatados, como si mis palabras le hubiesen sorprendido tanto que no hubiese podido evitar ese gesto de asombro desmesurado.
Pero no es de sorpresa por mi confesión aquel gesto.
De su boca asoma una hoja de cuchilla bañada en sangre. La imagen solo dura una décima de segundo pero se queda fija en mi retina como si fuese un fresco en la pared. La hoja sale por donde ha entrado y el cuerpo cae a plomo sobre el suelo. Antes de golpear la piedra Aquella hoja ya ha encontrado otra garganta y se ha hundido mortalmente en ella. Yo soy la que por un momento no sabe reaccionar.
Jäak se vuelve hacia mí con el arma homicida empapada de muerte en su filo. Sus ojos verdes parecen ahora caníbales. De un gesto que no espero, el dorso de su mano golpea en mi mejilla y caigo al suelo de aquella bofetada.

 —Estúpida. Insensata. Debería matarte aquí mismo—. Me agarra de las ropas y me devuelve al asiento. La hoja del cuchillo queda frente a mi cara—. Cinco años de coartada. Cinco años infiltrado en esta casa para que decidas venir aquí por tu propio pie. ¿Qué esperabas conseguir? ¿Qué maldita cosa ha pasado por tu cabeza para venir aquí, preguntar por mí y confesar lo que eres a esta gente? No puedo creer que seas tan estúpida, Lya.
El cuchillo se mueve frente a mi cara. El corazón me palpita. Las palabras de Jäak me laceran como si ya me hubiese clavado esa hoja. Hay un momento en el que mi cerebro reacciona sin mi permiso.
Con rapidez de serpiente agarro sus muñecas y me deslizo torciendo mi cuerpo. Apreso el cuchillo y giro sus miembros dolorosamente en una secuencia de movimientos que mi cabeza tiene grabados como mecánicos. Casi está a mi merced cuando asombrosamente aquellos brazos contrarrestan mi giro con el suyo. Siento perder mi apoyo, me lleva, me descoloca.
Lo que hace un instante era una presa perfecta se vuelve contra mí y acabo dolorosamente en el suelo. Tengo sólo el instante justo de agarrar uno de sus brazos, pero no puedo evitar que el cuchillo acabe amenazando con su filo la piel de mi garganta. Está sobre mí. Sobre mi cuerpo. Su cuchillo me besa mi cuello y sus labios se encuentran a dos centímetros de los míos. Me siento una niña que pelea contra su padre. Toda mi seguridad se ha venido abajo.
—Dije que debiste haberme matado. Dije que fallaste en tu misión… pero ¿quieres saber por qué?
Está enfadado. Noto su ira, su tensión, su rabia. Trago saliva.
Su presencia intimida, rescata sensaciones que tenía ocultas. Una parte de él me inspira miedo… la otra…
—Dímelo tú, Jäak Vihyou, si ese es tu verdadero nombre.

Me alza como si fuese de papel. Mantiene su presa en el cuello y la amenaza de la hoja en él. Me arrastra hasta una pared y vuelve a presionar su cuerpo sobre el mío. El olor denso que despide me embarga, me regresa a un tiempo que he olvidado, despierta algo que no puedo reconocer.
—Porque no puedes sorprenderme, Lya. Porque sé cómo, cuándo y dónde vas a lanzar tu ataque. Porque conozco tus trucos y tus movimientos…
—¿A sí? ¿Te has dedicado a espiarme? —Me sorprendo de mi propia temeridad.
—Yo te los enseñé, Lya. Yo te puse ese nombre. Yo te enseñé el arte de matar.  Soy… tu maestro.

Algo gira en mi estómago.
Una certeza que siempre he sabido desde que ese nombre, ese Jäak Vihyou apareció en mi mente, pero que no he querido creer. Continúa hablando.
—Yo te di esta vida. Yo te hice lo que eres. Pero ocurrió algo que no debía haber ocurrido. Falté a mi promesa… fui débil.
Su voz penetra en cada poro de mi piel. Vibra con todas las partes de mi cuerpo. Me transporta. Hay una parte de mí que no puede combatir a esa voz, que ya está derrotada de antemano. Una parte de mí que ya conoce las respuestas que va a darme aunque ignore las preguntas.
—Por eso te mandaron a buscarme, porque sabían que era débil frente a ti. Se encargaron de hacer que me odiaras. No tengo nada que reprocharles, merecía ese odio. Te engañé como único recurso para mantenerte con vida. Pero me encontraste… y solo me quedó una opción: borrarme de tu memoria.
No quiero reconocerlo pero estoy temblando bajo él.
Su cuchillo sigue ahí, en mi garganta. Pero ya no hay fuerza. Nunca tuvo intención de herir. Su mirada se ha perdido en mis ojos. Su gesto tiene la melancolía de dos vidas paralelas que han pasado una frente a otra sin poder tocarse. Su voz ha terminado abriendo las mismas heridas que se esforzaba en cerrar.
—Matarme podía haber sido una opción más rápida —le digo—. Definitiva, sin cabos sueltos, sin errores. Si eras maestro de asesinos… ¿qué te lo impidió?
Su respuesta la he conocido siempre sin saberla.
            —Lo mismo que me impide ahora hacerte callar para siempre. Lo mismo que me obligó a marcharme para no ponerte en peligro. Lo mismo que me hizo quedarme entre las sombras a pesar de saber que no volverías a reconocerme. Lo mismo… que me ha obligado a hacerlo todo. ¿No lo imaginas?
            Le miro.
No soy consciente de que mi pecho se ha acelerado sin permiso. Que mis brazos y piernas se han rendido de antemano. Que mis ojos se han clavado en sus pestañas. Noto cómo mi cabeza batalla. Cómo en mi mente los recuerdos durmientes se rebelan contra aquello que los encierra. Percibo su guerra interna, la necesidad de liberarme. He quedado mirando sus labios entreabiertos. El mira los míos. Los nudos en la garganta se deshacen en un parpadeo.
Hay un instante de impulso incontrolado.
Mi impulso.
Su impulso.
Como ciegos que se lanzan al abismo. Como signos de interrogación sin respuesta inmediata. Como el último segundo de la vida. Ambos, los dos. Sin medirlo, sin premeditarlo, nos lanzamos sobre los labios del otro como si ese fuese el único camino de salida.
            Me besa, me muerde.
Le beso. Le devoro.
Las manos inician un recorrido perverso por el cuerpo del otro. Mi cuerpo traza formas sinuosas entre sus brazos. Su cuerpo se aprieta al mío como si quisiera soldarse a mi piel.
El cuchillo desaparece de sus manos como un invitado no deseado que huye de la fiesta.
Cae al suelo.
Es su golpear de metal el que nos obliga a despertar.
Él tiene mi rostro entre sus manos. Yo le abrazo por detrás del cuello. Una de mis piernas le rodea la cintura. He perdido la sensación del tiempo. No he sido dueña de mis actos. No sé de dónde ha salido tanta pasión en un instante. No sé, tampoco, cómo he podido refrenarla en este momento.
Nos recomponemos. A duras penas, nos recomponemos.
No es ni el mejor lugar ni el mejor momento.
No apartamos del otro siendo conscientes del impulso que nos ha llevado a comernos sin pensarlo. Como haber cruzado una línea prohibida de nuevo. Como haberse quitado el antifaz en mitad del baile de máscaras.
Mis manos tiemblan.
Tengo el sabor de sus labios en los míos, la huella de su boca en mi barbilla, la piel de sus mejillas sin rasurar arañando las mías.
Él se agacha y recoge su cuchillo. Me lo tiende sin decir una palabra.

—Tenemos que salir de aquí, Jäak. —mi voz aún se escucha temblorosa. Él asiente con un débil cabeceo.
—Hay cerca de 20 personas en esta casa franca —me cuenta mientras saca otra daga de su cinto, oculto por los vuelos de su capa—. Incluyo agentes, criados, servicio y los mercenarios de custodia. Si queremos darnos algún tipo de ventaja deben morir todos. Espero que no hayas olvidado todo lo que te enseñé.

Impulso by CHARRO

Opciones

1—.     Sigue el plan de Jäak. 
Matadlos a todos, quemad la Casa Franca. Sin testigos, eso nos dará tiempo.

2—.     Busca una alternativa sin llamar la atención. 
Salgamos sin que nadie se entere. 




lunes, 28 de mayo de 2012

10.000 libros y 8 meses de sueños. Gracias :)

Cumplimos 8 meses desde que decidimos levar anclas en este mar turbulento que es Amazon y apostar por nuestro trabajo al margen de las editoriales. Han pasado muchas cosas desde entonces y casi parece que llevemos una vida en estas trincheras. Los títulos han estado a merced del oleaje. Hemos recibido grandes apoyos y críticas descarnadas. Hemos estado arriba, abajo. Muy arriba y muy abajo, en muchos sentidos. Hemos sido recompensados, solicitados, zarandeados, envidiados, acogidos, festejados, entendidos y mal entendidos; compartidos y deliberadamente ignorados. Hemos tenido momentos increíbles y semanas de oscuridad en el abismo. Con días de explosión creativa y crisis donde los dedos se quedaban rígidos como estacas. Hemos tenido buenas y malas ideas. Hemos visto pasar mil caras delante de nosotros. Hemos encontrado un montón de gente nueva entusiasmada con nuestros proyectos y nuestra manera de entenderlos que se han partido el espinazo por brindarnos un hueco en sus espacios y ventanas. Hemos pasado realmente de todo en estos 8 meses de singladura. 

"Stop SOPA" promo. Allwënn-Anonymous
Parece que fuese ayer cuando Javier y yo decidíamos lanzar El Enviado a red "a ver qué pasaba". Parece ayer cuando hacer 5 libros en un día motivaba una fiesta, cuando el primer blog nos mencionaba o el primer lector "digital" nos hacía un comentario en Amazon. Parece que fue ayer cuando nos decían que el digital no tenía futuro (muchos de los que eso nos decían tienen ahora sus productos en digital, curioso), que un libro de género épico no duraría una semana entre los más vendidos o que solo había tres o cuatro autores consagrados en España capaces de hacer 100 libros digitales al año (si, la ignorancia es capaz de eso y más). También parece que fue ayer cuando comenzamos a abrir nuestro trabajo a otros, en las redes sociales, en un blog que pronto se convertía en una pequeña red de ellos y comenzamos a ver con sorpresa que la acogida entre desconocidos resultaba mucho más intensa y emotiva de lo esperado. Cuando ello definía lo que sonnuestras alas y también nuestra corona de espinas: la independencia. Controlarlo todo, pero tener que hacerlo todo. Partir de cero sin saber cuál puede ser el final del viaje... Y Javier comenzó a transformar las portadas y empezaron a salir láminas para S&S que se valoraban en nuestro pequeño y secreto grupo de trabajo: El Galeón Fantasma. Decidíamos saltar de género e iniciar una aventura romántica que solo sería el punto de arranque de nuevas experiencias. Nos miramos a la cara y decidimos apostar por lo único que tenía sentido apostar: nosotros y nuestro esfuerzo... y el equipo Vilches&Charro comenzaba a caminar... y tras nosotros han venido otros. 
"Nuestros Productos"

Desde entonces podemos decir con orgullo que hay más de 5.000 volúmenes de la Saga Épica vendidos entre España, USA, UK, DE, FR e IT, a los que hay que sumar más de 4.000 en dos promociones gratuitas que nos han sorprendido hasta el extremo. Eso hacen un total de casi 10.000 libros dispersos por el mundo. 10.000 personas que ahora tienen un poquito de nosotros. Somos conscientes de que son números modestos aún. Llevamos estando meses en el top 100 en España con unos títulos muy lejos de ser el prototipo de bestseller en esa categoría, compitiendo codo a codo con enormes escritores independientes y siendo líderes de nuestras categorías también en USA. Ayer comprobábamos que también estamos entre los 10 primeros títulos de Fantasía en UK. Un blog que arrancaba con apenas 3.000 visitantes únicos cuenta hoy con casi 60.000, con picos de 200 visitas por todo el mundo. Nuestra web de Facebook suma seguidores a diario y las visitas a los trabajos de Javier en Charroart, Devianart y otros portales se han multiplicado exponencialmente así como sus láminas destacadas en publicaciones y webs de ilustración.
"¿Juegas?"
"Día del Culo"

Todo ello no hace sino darnos fuerzas en esos instantes en el que el horizonte se oscurece o parece que nuestro trabajo consuma nuestras últimas energías, porque hay días para todo en esta guerra. 
10.000 personas en 8 meses que sueñan con nosotros, a los que les hemos entregado todo lo bueno que podemos hacer, que esperan de nosotros más y mejor.

No podemos defraudarles.

A todos ellos les decimos: seguimos aquí. El trabajo es duro pero merece la pena. No hemos cumplido ni la mitad de nuestros objetivos. No hemos podido dar ni la mitad de lo que prometimos, pero aquí seguimos con la misma ilusión que el primer día. Seguimos solos, para que nadie nos diga cómo debemos hacer las cosas. Seguimos apostando para nuestros trabajos por el medio digital, barato y al alcance de todos. Seguimos pensando que en ocasiones es mejor regalar nuestro trabajo si con ello nuestro trabajo llega a personas y lugares que de otra forma o circunstancias no llegaría. Seguimos apostando por que los autores sean los que decidan cómo, cuándo, cuánto y dónde.
Así pensamos y no dejaremos de hacerlo. 

"¿Juegas?II"
Las ediciones en papel están en marcha, porque no nos olvidamos de aquellos que siguen encontrado un placer indescriptible en pasar las páginas. La Saga Épica y la Serie Romántica continúan en el horno a pesar de los muchos contratiempos que andamos teniendo. S&S está alcanzando un nivel extraordinario con Javier entregado en dar la máxima calidad a las ilustraciones. Ya vemos cerca el salto a USA, Inglaterra y Francia con productos en sus propias lenguas. El reto es impresionante, pero también apasionante. Somos conscientes de que pronto otros seguirán esta estela, igual que nosotros seguimos a aquellos cuya filosofía y usos nos han enseñado y motivado a tomarlos como ejemplo; y eso también nos motiva a nosotros. En las Artes está produciéndose una revolución y nos encanta formar parte activa de ella.
"¿Conoces a Lya?"

Queda tanto por hacer que casi sobrecoge, pero eso solo sirve para estimularnos. Muchos de los que andáis por ahí aún no nos conocen, ni nosotros a ellos...

Y queremos llegar a todos.

Mil gracias a todos los que nos leen, nos comentan, nos apoyan, nos siguen, nos reseñan, nos comparten, nos escriben... en definitiva, a quienes nos demuestran su cariño y valoran el esfuerzo que realizamos.

Todo esto va por vosotros.

;)

Promo "Follower" El Eviado Twitter xD



"Codex Apocalypse" promo
"Cartel LIF2"

Novelas:

Avances del relato ilustrado "Allwënn, Soul & Sword":








Portada provisional de "El Enviado, Art Book":



"La Flor de Jade. Elige tu Destino":








"Vilches & Charro.... & more! ;D":














Vilches y Charro    


jueves, 24 de mayo de 2012

Elige tu Destino. Acto VII La Boca del Lobo.


Acto VII

La Boca del Lobo.

fragmento de Täarom by CHARRO


Ahora, en frío, no sé si ha sido una buena idea…


            —¿Estás loca? —Täarom se lleva las manos a la cabeza y baja la voz que ha levantado de pura inercia—. ¿Entregarte a los de Ylos? Sería más rápido si te corto la garganta aquí mismo. ¿Qué pretendes conseguir con eso?
           
Sé que lo que trata de decirme es lo más razonable. Ni yo misma sé muy bien qué pretendo. Supongo que forzar un poco la marcha de los acontecimientos. Que el hombre que me ha tenido inconsciente en su cama, el que ha podido venderme, matarme o hacer lo que le placiese conmigo haya sido el único en advertirme peligros y acabe entrando en una casa franca de la orden de espías resulta francamente desconcertante.
            —Ese hombre no puede ser enemigo —le digo convencida.
            —¿Por qué estás tan segura?
            —Porque de serlo no estaría aquí hablando contigo. Estaría desangrándome en una cama, flotando en las cloacas o delante de aquellos que me quieren muerta. Es una tapadera.
            —Pues si tu aliado tiene como tapadera la Orden de Ylos, tiene la sangre congelada en las venas. No sé si sería oportuno tocar las pelotas de alguien así.
            —Pues eso es justo lo que quiero.
            —Querida, eres puta: para tocar pelotas no necesitas meterte en la boca del lobo.
            Sonrío con ironía.
            —Muy agudo, Täarom. No sabía que entre tus habilidades también estaba hacer de bufón.
            Él también me sonríe.
            —Hago lo que puedo. Soy el tipo de los recursos, ¿recuerdas?
—Ese tipo sabe más de mí que todos vosotros juntos y me debe algo más que una explicación. No pienso dejarle jugar a su juego. Lo tendré cerca aunque tenga que coserlo a mi culo.
—Tampoco vas a tener problemas para tener a nadie pegado a tu culo.
—Si has terminado de hacer chistes fáciles…
Täarom se pone serio y suspira hondo.
—Lo cierto es que solo trato de decirme a mi mismo que no vas a cometer ninguna locura.
—¿Te preocupas por mi?
—En realidad me preocupo por mi. Te han visto entrar y te han visto hablar conmigo en la Sirena. Si terminas en una sala de interrogatorios de la Orden van a pedirme explicaciones. Si voy a darlas, quiero saber que no había otras opciones más sensatas.

Respiro hondo.

—Las haya o no, Täarom, es el paso que quiero dar. Quiero forzar a ese hombre a que me diga a la cara si está conmigo o si todo esto es un juego. Si es un juego, quiero que muestre sus cartas aquí y ahora. He salido de una celda vigilada esta misma noche. Confío que si las cosas se tuercen podré salir de ésta también. No tienes por qué implicarte más.
—No, si yo soy quien entrego. Antes o después lo sabrán y si las cosas no salen bien… que no imagino cómo pueden salir bien…
Me muerdo los labios. El plan no tiene ninguna finalidad concreta. Mil cosas pueden torcerse. Jäak puede no estar siquiera allí. Estoy proponiendo una locura y aún así tengo la extraña certeza que solo dando un paso que nadie espera puedo sacar cosas en claro. Si sigo dejando que manejen los hilos, haciendo justo aquello que quien hay tramado todo esto espera que haga, solo voy a ser un títere de ojos vendados. Si Jäak me está manipulando, solo cortando esos hilos lo sabré, saltándome las reglas de lo que es razonable… y si no lo hace, le forzaré a contarlo todo poniéndole en un aprieto.
—Estoy decidida.
Täarom cierra los ojos resignado.
—Siempre tuviste carácter. ¿Sabes lo que pueden hacerle a una prostituta ahí dentro?
—No soy una simple prostituta.
—Fuera de la Sirena no eres nadie, Lya. Y ahí dentro, delante de los inquisidores de Ylos, ni los reyes son nadie.
Guardo silencio un instante. Sé lo que trata de decirme.
—No soy una simple prostituta. Vuelve a la Sirena. Niega que me hayas visto después de dejarme en la habitación. Olvida este asunto. A partir de este momento sigo sola.


Realmente no sé si ha sido una gran idea. Me han dejado en una habitación vacía. Solo una puerta y paredes desnudas. La luz la ofrece una lámpara de aceite colgada de una de las paredes. Sorprendentemente no me han atado ni puesto cadenas. O no me han descubierto aún o no debo parecerles todavía amenazadora. Han apostado a un par de soldados mercenarios al otro lado de la puerta. Con eso tratan de cuidarse de que no voy a escapar de aquella habitación sin ventanas. De momento no tengo ninguna intención de hacerlo. Estoy aquí para forzar que Jäak sea totalmente franco conmigo. Por eso he preguntado por él. Les he dicho que tengo información vital sobre la muerte del Príncipe Escarlata pero que solo se la confesaré a Jäak. De eso hace casi una hora.

Nadie ha venido, nadie se ha preocupado por mí. En esta habitación sin ventanas no hay ni un maldito lugar para sentarse. La humedad hace que sea fría e incómoda. Sentarme en el suelo es una opción desesperada y no quiero que la primera imagen que tengan de mi es la de una chica asustada y congelada en una esquina.


Escucho pasos en las proximidades y la voz amortiguada de hombres al otro extremo de la puerta. Me tenso. La puerta se abre y trato de mostrar mi presencia más firme.
Entran dos figuras. Llevan el uniforme de la Orden. 
En ese instante un pensamiento sobrevuela mi cabeza. En mi vacío mental se cuela una seguridad. La Orden de Ylos es una hermandad de espías a sueldo. Buscan, encuentran o sacan información. Eso es lo que compran y venden. La inmensa mayoría de los miembros nunca se identifican y la extensa red de «chivatos», ojos y oídos entre la población, infiltrados en las casas nobles, las bandas, los barrios es incontable. No solo aquí en las Bocas, sino en todos los reinos, pero en especial en esta ciudad donde tienen su gran sede. Tener delante a dos de estos «hermanos» perfectamente uniformados debería de hacerme entender que son miembros destacados y por lo tanto, peligrosos. Eso me lleva a pensar que la chica que maté en las celdas también estaba uniformada, lo cual me hace pensar que el asunto por el que se contó con ella debía ser importante. No maté a una simple espía. Maté a una inquisidora, especialista en extraer información… igual que quienes acaban de entrar.
El pensamiento tiene forma de advertencia, pero me sorprende que mi mente haya recordado esos datos. Con seguridad ya estaban dentro de mí y si han vuelto, mi memoria no está del todo perdida, solo oculta.
La habitación es fría y sin ventanas, pero amplia y ellos quedan a unos metros de mi. Se despojan de las capuchas. Ninguno es Jäak. Mal comienza esto…
  
—¿Cómo has dicho que te llamas? —Me pregunta el que tiene aspecto de más veterano. Debe rondar los cincuenta años. Tiene la frente despejada y escaso pelo negro. Sus rasgos son severos.
—No lo he dicho, señor —le contesto. No sé muy bien qué etiqueta seguir con ellos. Se miran. El otro es solo un poco más joven. Guardan un silencio incómodo.
—Sin embargo aseguras que tienes algo que contar sobre la muerte del Príncipe Escarlata. Eso es un hecho que pocos conocen, entenderás que debemos mantener ciertos protocolos contigo. Por eso estás aquí.
—También dije que solo hablaría con Jäak Vihyou —les aseguro tratando de parecer lo más sólida y segura posible—. Sé que está aquí.
—Le tienes delante —me dice el más joven—. Él es Jäak Vihyou.
Mi expresión cambia. Me quedo bloqueada durante un instante. En ese tiempo una tercera figura entra en escena pero queda más rezagada, a espaldas de mis dos interrogadores. Se alza un poco la capucha. Puedo distinguir los rasgos.
—Él no es Jäak —digo con firmeza.
—¿Qué te hace pensar en eso?
—Porque Jäak está justo ahí detrás. —alzo el dedo para señalar a la figura que acaba de entrar en la sala. Ambos se vuelven y descubren al hombre que he venido a buscar.
—Hermano, este interrogatorio está asignado —dice el primero con una fingida cortesía—. Tu presencia no es necesaria, por el momento.
—Nadie te ha mandado llamar. ¿Qué haces aquí? —pregunta el otro.
—Dicen que esta chica ha dado mi descripción en la puerta. He venido a comprobar de quién se trata.
Jäak me mira con una frialdad que me traspasa. Su rictus es el de una montaña helada.
—No es lo único que ha dado en la entrada. ¿Os conocéis?
—Sí. —aseguro yo en un impulso que vuelve a centrar en mi la atención.
—No —responde Jäak tajante—. Esta mujer miente.
Su mirada sigue siendo piedra. Sus ojos verdes me mantienen clavada en el lugar. Un súbito calor asciende por mi espina dorsal y soy consciente de la delicada situación en la que me encuentro.
—Curiosa disyuntiva… —señala el veterano—. Va a merecer la pena escuchar lo que tenga que decir.

Täarom by CHARRO

Opciones


1.-Sé hábil. Síguele el juego confiando en que saldrá bien aunque te arriesgas a que te deje sola. (Retráctate y apoya la coartada de Jäak de que no os conocéis aunque eso pueda ponerte en una grave situación ante los interrogadores). 

2.- No te fies. Destroza la coartada de Jäak, has venido a eso. 
(Mantén la teoría de que os conocéis, que él mismo te citó hace unas horas en el puerto.).

lunes, 21 de mayo de 2012

Vilches firma Códex Apocalypse en la Feria del Libro de Madrid.




Nos llega la confirmación:

El próximo Sábado 2 de Junio

Vilches firmará ejemplares 

de Códex Apocalypse en


La Feria del Libro de Madrid  (Parque del Retiro)

En la caseta de Norma nº 279
de 18:00 a 20:00h

Allí nos veremos!!